iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
He bebido el trago amargo
que me dió tu amor.
Ya pase el bocado
de la decepción.
Casi me atraganto
con mi orgullo maltrecho,
con tu altanería
que me dio justo
en el centro del pecho.
Pero ya me bebí
todo el pestilente brebaje
que hice de mi vida,
y ahora, para sanar la herida
voy a comerme completa
la venganza, que se sirve fría.