24 Tornillos
Poeta recién llegado
En tu pupila eclipsada,
en un universo verde,
quedó mi vida hechizada;
y mi alma ya no puede
encontrar otra morada,
que aquella que reflejaba,
al retirarse Selene,
dulces destellos de alba.
Lo hermoso tiempo no tiene,
ni esa hermosura se acaba.
Cada recuerdo que viene
de aquella clara mañana,
de aquella escena de cine,
de mis entrañas emana
un sentimiento que tiene
gusto de fresa temprana,
aroma a caro perfume
y brisa zaragozana.
un tacto gravó mi mente,
haciéndome afortunado,
En amores, evidente,
y si el refrán es fundado,
no he de tentar a la suerte
o terminaré arruinado.
Mi corazón viajó al norte,
lejano norte nublado,
pero un recuerdo que es dulce,
siempre estará despejado.
Y si la cosa se tuerce
me has de tener a tu lado,
hasta amainar la tormenta
contarás con mi tejado.
Aspiro a verte de vuelta,
aspiro al brillo de lunas
Y a un fuego serpenteante,
a una nerviosa conciencia
y a dos gastados pulgares.
en un universo verde,
quedó mi vida hechizada;
y mi alma ya no puede
encontrar otra morada,
que aquella que reflejaba,
al retirarse Selene,
dulces destellos de alba.
Lo hermoso tiempo no tiene,
ni esa hermosura se acaba.
Cada recuerdo que viene
de aquella clara mañana,
de aquella escena de cine,
de mis entrañas emana
un sentimiento que tiene
gusto de fresa temprana,
aroma a caro perfume
y brisa zaragozana.
un tacto gravó mi mente,
haciéndome afortunado,
En amores, evidente,
y si el refrán es fundado,
no he de tentar a la suerte
o terminaré arruinado.
Mi corazón viajó al norte,
lejano norte nublado,
pero un recuerdo que es dulce,
siempre estará despejado.
Y si la cosa se tuerce
me has de tener a tu lado,
hasta amainar la tormenta
contarás con mi tejado.
Aspiro a verte de vuelta,
aspiro al brillo de lunas
Y a un fuego serpenteante,
a una nerviosa conciencia
y a dos gastados pulgares.
A mi niña, con la que sueño todos los días y a la que tanto echo de menos.