EL ANGEL DEL AMOR
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy te veo vagamente,
tengo los ojos rotos
por donde se me caen las cosa
sin embargo te imagino igual
fuerte como un muchachón de verano
con tus islas abrazándote
llenándote de música y verde.
Te erizaba de amor y ternura
cuando te besaba el viento
y levantaba tú voz de oleaje
en la tormenta o te adormecías
al beso de la luna.
¿Lo recuerdas? fue en tú espejo de plomo
que descubrí que había perdido la sonrisa
que tenía los ojos rasgados,
y las cosas comenzaban a caérseme de ellos.
Hoy te veo y apenas digo,
ya no nos parecemos
a esa ilusión perdida, que alguna
vez bañé en tus aguas
aplacando mí sed en ti,
con esté saldo de trastos viejos, que me impide.
¡¡Si!!... ¡que me impide hablarte,
que me impide el llanto,
que me impide la vida
que me impide la muerte!,
que me impide,
el poema que intento regalarte.
tengo los ojos rotos
por donde se me caen las cosa
sin embargo te imagino igual
fuerte como un muchachón de verano
con tus islas abrazándote
llenándote de música y verde.
Te erizaba de amor y ternura
cuando te besaba el viento
y levantaba tú voz de oleaje
en la tormenta o te adormecías
al beso de la luna.
¿Lo recuerdas? fue en tú espejo de plomo
que descubrí que había perdido la sonrisa
que tenía los ojos rasgados,
y las cosas comenzaban a caérseme de ellos.
Hoy te veo y apenas digo,
ya no nos parecemos
a esa ilusión perdida, que alguna
vez bañé en tus aguas
aplacando mí sed en ti,
con esté saldo de trastos viejos, que me impide.
¡¡Si!!... ¡que me impide hablarte,
que me impide el llanto,
que me impide la vida
que me impide la muerte!,
que me impide,
el poema que intento regalarte.
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