Frente a pelotón de fusilamiento
se mantiene firme sin temor, penitencia
recato, miramientos, ni siquiera remordimiento.
Soldado condenado por desobediencia.
Dejo su puesto sin parapeto,
todo por salvarla a ella.
Pasó por alto una orden directa
y por ello paga alto precio.
Rechaza el piadoso pañuelo:
Quiere ver los ojos de sus compañeros.
Con la mirada les dice: no me arrepiento, no los condeno.
Estoy listo. Hoy estaré en el cielo.
En su casa y en su lecho
una amante dama llora sin consuelo.
Esta viva por su arrojado caballero
lleva nueva vida en su seno.
Se escuchan los disparos
y después el tiro de gracia.
El ha gritado: Reina: ¡Te amo!
Ella todo lo ha adivinado.