GRACIELA PAOLI
Poeta adicto al portal
EN EL DÍA DEL AMIGO
Has llegado hasta la orilla de mi playa con las manos llenas
y tu red cargada de ofrendas vino a incorporarse
a las que Dios me había prometido
cuando me indicó tirar las mías.
Se han llenado los canastas de afecto
allí donde tus dedos vinieron a confluir con los míos
y con los que traía en mi alforja.
Ahora vamos por la vida
como un himno en la punta de la lengua
encendidos los pechos de palomas para el canto
los brazos repletos de tibiezas como un nido
y el huerto inundado con los frutos que sembramos.
Eres la luz primera para aclarar mis noches
y mi estrella prometida en el pesebre de los días
tu llegada es una fiesta en mi ventana cotidiana
y tu sol hace cálidos los rincones de mi vida.
En mi cena vienes a ser el pan que se ofrenda
y el vino bueno que se alza en las copas al celebrar
te tiendes como un mantel para el oficio de la misa
y te das como bendiciones en el rito del altar.
Como las golondrinas de mi pueblo que encienden la primavera
despliegas tus grillos e inundas el espacio
y te alzas como templo que en oración se derrama.
¡¡¡Amigo!!!
Hoy vengo a ofrecer mi casa de palabras para brindarte el verso
a trenzar una diadema de metáforas
porque te mereces
que reúna los mejores atributos de mi reino
para incendiar
tu frente
de poemas.
Hoy vengo a ofrecer mi casa de palabras para brindarte el verso
a trenzar una diadema de metáforas
a trenzar una diadema de metáforas
Has llegado hasta la orilla de mi playa con las manos llenas
y tu red cargada de ofrendas vino a incorporarse
a las que Dios me había prometido
cuando me indicó tirar las mías.
Se han llenado los canastas de afecto
allí donde tus dedos vinieron a confluir con los míos
y con los que traía en mi alforja.
Ahora vamos por la vida
como un himno en la punta de la lengua
encendidos los pechos de palomas para el canto
los brazos repletos de tibiezas como un nido
y el huerto inundado con los frutos que sembramos.
Eres la luz primera para aclarar mis noches
y mi estrella prometida en el pesebre de los días
tu llegada es una fiesta en mi ventana cotidiana
y tu sol hace cálidos los rincones de mi vida.
En mi cena vienes a ser el pan que se ofrenda
y el vino bueno que se alza en las copas al celebrar
te tiendes como un mantel para el oficio de la misa
y te das como bendiciones en el rito del altar.
Como las golondrinas de mi pueblo que encienden la primavera
despliegas tus grillos e inundas el espacio
y te alzas como templo que en oración se derrama.
¡¡¡Amigo!!!
Hoy vengo a ofrecer mi casa de palabras para brindarte el verso
a trenzar una diadema de metáforas
porque te mereces
que reúna los mejores atributos de mi reino
para incendiar
tu frente
de poemas.
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