eralda
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dónde está
el lazo de mis manos,
por qué no me tocó a mí
cuando se repartieron
las cosas del querer,
en dónde estaba yo
cuando se repartió
el amor.
Por qué no me tocaron
los besos,
ni los abrazos ciertos,
ni las caricias redondas,
por qué no me tocaron
los poemas,
ni los versos,
ni los escritos de enamorados.
Dónde estaba yo
cuando se concedió
la ternura,
y esas miradas serenas,
y esas promesas eternas,
y esos ojos que miran
con dulzura,
y esos labios que besan
con pasión,
dónde estaba yo
cuando se repartió
el amor.
el lazo de mis manos,
por qué no me tocó a mí
cuando se repartieron
las cosas del querer,
en dónde estaba yo
cuando se repartió
el amor.
Por qué no me tocaron
los besos,
ni los abrazos ciertos,
ni las caricias redondas,
por qué no me tocaron
los poemas,
ni los versos,
ni los escritos de enamorados.
Dónde estaba yo
cuando se concedió
la ternura,
y esas miradas serenas,
y esas promesas eternas,
y esos ojos que miran
con dulzura,
y esos labios que besan
con pasión,
dónde estaba yo
cuando se repartió
el amor.