En el extremo del vaso de las inconsciencias se puede verter el delirio y alcanzar ese intento de querer enamorarse de las palabras del humo huídizo. Es una experiencia única.
EN SILENCIO..., HABLO CON EL HUMO
EN SILENCIO..., HABLO CON EL HUMO
Observo el vacío, lo sopeso con ingravidez
y me siento en el borde obsceno de la silla.
Rotas las palabras, respiran como olvidadas
al ver que mis ojos son mezcla de ausencias.
Ver en ese vacuo silencio un río de rumbos
y cubos plenos de sonrisas olvidadas, todo
dentro de un dolor desierto, lleno de nadas.
Espacio sosegado, sólo un alado humo habla,
es un vaho abismado que se arremolina
y me ofrece secretos casi imperceptibles,
cuando los sueños nacidos lo aclaran,
huyendo fugitivo por los hilos del viento.
¡Ahora me invade de sus secretos!
¡Ya veo su río! Viviendo mi sueño.
Me lo ofrece para que lo viva en las noches
de entre pendientes de abismos desde donde
el sol solo hace que acompañar a mis imperios.
Un gran remolino instantáneo y capaz,
me abarca haciendo jirón de escenas
convirtiéndome en un foco de pasión.
Mi secreto al descubierto en el arrastre,
mis sueños nacidos ante ti, en tus ojos
que me miran y creen en el primer día
son floresta estallada de un picor suave
que se asoma agradeciendo a los sentidos.
Humo de silencio, te hablo,
me hiciste caso deteniéndote
para apretar el millar de sueños
y enviarme a ese lujo, la desnudez.
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luzyabsenta
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