Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Tarde es para explicar,
tarde es para comprender,
cuando el mar cesa,
y las preguntas muerden,
cuan solo me siento,
sin más vital líquido que entregar,
Carencia de notas,
con el orgullo prevaleciendo,
ante los angustiosos instantes,
que tengo que vivir sin ti,
cuando la noche es más oscura,
y mis lágrimas más secas...
Confundiendo la risa,
amargamente entonada,
con crueles espasmos,
ya que el veneno cobra su sabor,
dulce, miel, ocre y salado...
¡Ya no sé más!
Solo que el infierno no me espera,
solo que el cielo no me abrirá sus puertas,
y entre mundos divago,
entre dolores transversales vivo,
es la utopía del dolor,
que desgarra mis venas,
cuál navaja afilada,
grotescos momentos,
Espuma blanca,
rigidez compleja,
que busca el deseo,
que ansia la muerte,
y esta se negará a mi mano...
¡Cruenta lucha!
entre el recuerdo,
y el odio,
entre el amor y la pasión,
que aún desesperan mis sentidos,
cuando mi piel no consigue el calor,
¡No sin tus besos!
¡No si la dulce tesitura de tus gemidos!
que ahora yacen atrapados en el hielo,
consumidos por las llamas...
¡Ah eterno divagar!
Horas largas,
siglos cortos,
minutos en vigilia,
para terminar con mis pecados...
Lávame dulce lluvia,
que la sangre que he derramado,
será vertida en un nacimiento,
con la luz del sol en la quinta casa,
con el sortilegio de la soledad,
¡Tristeza! solamente tristeza,
melancolía... dulce musa,
que sirve para estas líneas,
que abarquen... lo que resta de mí....
Cierro los ojos,
la vida ciñe su final,
que la overtura termino...
Que os perdí... y me perdí....
¡Te amo... te odio!
¡Te deseo.... te detesto!
¡Melancolía maldita!
¡Maldito deseo!
(suspiro) (lágrima) (¿final?)
L.V.
tarde es para comprender,
cuando el mar cesa,
y las preguntas muerden,
cuan solo me siento,
sin más vital líquido que entregar,
Carencia de notas,
con el orgullo prevaleciendo,
ante los angustiosos instantes,
que tengo que vivir sin ti,
cuando la noche es más oscura,
y mis lágrimas más secas...
Confundiendo la risa,
amargamente entonada,
con crueles espasmos,
ya que el veneno cobra su sabor,
dulce, miel, ocre y salado...
¡Ya no sé más!
Solo que el infierno no me espera,
solo que el cielo no me abrirá sus puertas,
y entre mundos divago,
entre dolores transversales vivo,
es la utopía del dolor,
que desgarra mis venas,
cuál navaja afilada,
grotescos momentos,
Espuma blanca,
rigidez compleja,
que busca el deseo,
que ansia la muerte,
y esta se negará a mi mano...
¡Cruenta lucha!
entre el recuerdo,
y el odio,
entre el amor y la pasión,
que aún desesperan mis sentidos,
cuando mi piel no consigue el calor,
¡No sin tus besos!
¡No si la dulce tesitura de tus gemidos!
que ahora yacen atrapados en el hielo,
consumidos por las llamas...
¡Ah eterno divagar!
Horas largas,
siglos cortos,
minutos en vigilia,
para terminar con mis pecados...
Lávame dulce lluvia,
que la sangre que he derramado,
será vertida en un nacimiento,
con la luz del sol en la quinta casa,
con el sortilegio de la soledad,
¡Tristeza! solamente tristeza,
melancolía... dulce musa,
que sirve para estas líneas,
que abarquen... lo que resta de mí....
Cierro los ojos,
la vida ciñe su final,
que la overtura termino...
Que os perdí... y me perdí....
¡Te amo... te odio!
¡Te deseo.... te detesto!
¡Melancolía maldita!
¡Maldito deseo!
(suspiro) (lágrima) (¿final?)
L.V.