JBR
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando miro hacia atrás,
a aquellos recuerdos cuando era niño,
donde me veía corriendo,
gritando, y algunas veces llorando.
Vuelvo a ese mismo lugar,
donde muchas veces reí,
abrazado junto a mi padre
y recibiendo besos de mi madre.
Piñatas, dulces y pastel
cada año celebraban,
!porque era mi aniversario,
de un año mas que alcanzaba,
!porque era mi aniversario,
un feliz cumpleaños,
rodeado de todos los que yo amaba.
Los años han pasado ya,
se han ido lentamente.
Ya nada de aquello existe.
Tan solo el feliz cumple-añero
pasa su aniversario, melancólico,
y triste.
Simplemente las piñatas, los dulces,
y aquel hermoso pastel, han desaparecido.
Como han desaparecido las risas,
todo se ha ido.
Que hermoso recodar
los tiempos aquellos, y mas hermoso es,
recordar los días de mi niñez,
como cuando me sentía protegido
por los brazos de mi madre,
y también los de mi padre.
Oh dios, gracias.
que bendeciste mi camino,
que me diste la risa,
y todo el amor que solo goza un niño.
Que me dejaste llegar a grande,
para seguir compartiendo la dicha
de vivir en este mundo sufrido,
y saber que sigo siendo,
de mis padres aun, el hijo tan querido.
a aquellos recuerdos cuando era niño,
donde me veía corriendo,
gritando, y algunas veces llorando.
Vuelvo a ese mismo lugar,
donde muchas veces reí,
abrazado junto a mi padre
y recibiendo besos de mi madre.
Piñatas, dulces y pastel
cada año celebraban,
!porque era mi aniversario,
de un año mas que alcanzaba,
!porque era mi aniversario,
un feliz cumpleaños,
rodeado de todos los que yo amaba.
Los años han pasado ya,
se han ido lentamente.
Ya nada de aquello existe.
Tan solo el feliz cumple-añero
pasa su aniversario, melancólico,
y triste.
Simplemente las piñatas, los dulces,
y aquel hermoso pastel, han desaparecido.
Como han desaparecido las risas,
todo se ha ido.
Que hermoso recodar
los tiempos aquellos, y mas hermoso es,
recordar los días de mi niñez,
como cuando me sentía protegido
por los brazos de mi madre,
y también los de mi padre.
Oh dios, gracias.
que bendeciste mi camino,
que me diste la risa,
y todo el amor que solo goza un niño.
Que me dejaste llegar a grande,
para seguir compartiendo la dicha
de vivir en este mundo sufrido,
y saber que sigo siendo,
de mis padres aun, el hijo tan querido.
Última edición: