reltih
Poeta que considera el portal su segunda casa
Fuente de la imagen:
Arte Moderno de Pintura Abstracta
Una partitura fúnebre,
que lleva blancas, negras
y hasta rojas.
Una interpretación sádica
por un instrumento asesino,
y tonadas que perturban
los sentidos.
Quién lo baile, lleva el alma
desmembrada por razonamientos
de cerebros sin raíces;
es una extravagancia maravillosa
experimentar el elixir
de una demencia crepuscular.
Permíteme esta pieza de desolación,
permíteme danzar
con tu apetito sanguíneo;
muerde mi yugular en decadencia
y embriaguémonos con el éxtasis
producido por el contacto
de esta melodía de penumbras.
¡Vida! Ahora que estoy muerto,
¿quieres escucharme cantar?
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