Alkavanyatur
Poeta recién llegado
En el exilio
La pulsera al fin bebió aquella sal,
recordando los años de su juventud,
fue la piel a recibir la caricia del sol...
un día en el exilio se vio precioso.
Más cerca de lo que esta allá lejos,
compartiendo gracia con un hermano,
unos limones y el eterno ron oscuro,
que guarda profundas palabras sabias,
como raíces, que alimentan árboles,
ellas nos llenan la cabeza de morralla,
asi es como caminan vivas las carcasas,
vacias y sin gracia, todas ellas distintas,
que buscan ser iguales y van al estilista,
a cortarse las ideas, a matarse la consciencia.
JavierElorza
La pulsera al fin bebió aquella sal,
recordando los años de su juventud,
fue la piel a recibir la caricia del sol...
un día en el exilio se vio precioso.
Más cerca de lo que esta allá lejos,
compartiendo gracia con un hermano,
unos limones y el eterno ron oscuro,
que guarda profundas palabras sabias,
como raíces, que alimentan árboles,
ellas nos llenan la cabeza de morralla,
asi es como caminan vivas las carcasas,
vacias y sin gracia, todas ellas distintas,
que buscan ser iguales y van al estilista,
a cortarse las ideas, a matarse la consciencia.
JavierElorza