Los recuerdos desgastan los domingos.
La envoltura de la melancolía
se desprende, y llega hacia
la tarde como fórmula
vulgar contra el aburrimiento. Deja
entonces un regusto de emociones
que parecieran humo al disiparse.
Y es extraño saber
que el tiempo pasa con nosotros, pasa
cogiéndonos la mano,
arrastras con la vida que se esconde
detrás de los rincones
de un Domingo cualquiera.
La envoltura de la melancolía
se desprende, y llega hacia
la tarde como fórmula
vulgar contra el aburrimiento. Deja
entonces un regusto de emociones
que parecieran humo al disiparse.
Y es extraño saber
que el tiempo pasa con nosotros, pasa
cogiéndonos la mano,
arrastras con la vida que se esconde
detrás de los rincones
de un Domingo cualquiera.