Mi dueño es el amor
disfrazado de fuerte hombre
con actitudes perversas e inverosímiles,
que critico, pero que admiro
en sus cualidades ostensibles.
Mi dueño es el sueño,
el afán eterno a lo nuevo
a lo no certero.
Es de lo que me vacío
y luego me lleno,
porque la vida no es enigma
cuando se vive al día.
Mi dueño es el anhelo
que se viste de futuro,
y en las noches me domina
en charlas de pura melancolía.
Mi dueño es el no tiempo,
lo que no se busca,
lo que no se espera,
es la lucha sin carrera
de lo que perdido o alcanzado está
en un mundo que no me quiere en paz.
.
.
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disfrazado de fuerte hombre
con actitudes perversas e inverosímiles,
que critico, pero que admiro
en sus cualidades ostensibles.
Mi dueño es el sueño,
el afán eterno a lo nuevo
a lo no certero.
Es de lo que me vacío
y luego me lleno,
porque la vida no es enigma
cuando se vive al día.
Mi dueño es el anhelo
que se viste de futuro,
y en las noches me domina
en charlas de pura melancolía.
Mi dueño es el no tiempo,
lo que no se busca,
lo que no se espera,
es la lucha sin carrera
de lo que perdido o alcanzado está
en un mundo que no me quiere en paz.
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