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Despierta

Despierta

Junto al viejo eco, la caracola vacía
las pestañas húmedas aún sueñan
y la memoria se ovilla en el cáliz dorado.

Pero cuando las campanas duermen
las telarañas atrapan cascabeles
y los ríos turbios atraviesan muros.

Y hay criaturas recitando mantras
en antiguas lenguas extrañas
cuando palpita el silencio en los rincones.

Las celosías chirriando se entornan cuando
mil soles y lunas se ahogan en sulfurada lava;

los colores ahumados permanecen tiznados
y el aire ya no huele a azahares.

Yo solo pido un toque de arrebato que leve vuelo
y las saetas de sus notas atravesando el friso, pero no...
el badajo permanece indiferente.

Silenciosas las estrellas caen detrás del mar
y los vientos del sur se cristalizan , enmudecen
y dejan las etéreas páginas en blanco.

Pequeñas huellas zigzaguean en caminos ausentes,
las nubes se enraízan en las altas cumbres
más lo esencial permanece en el pináculo sagrado.
 
Última edición:
Despierta

Junto al viejo eco, la caracola vacía
las pestañas húmedas aun sueñan
y la memoria se ovilla en el cáliz dorado.

Pero cuando las campanas duermen
las telarañas atrapan cascabeles
y los ríos turbios atraviesan muros.

Y hay criaturas recitando mantras
en antiguas lenguas extrañas
cuando palpita el silencio en los rincones.

Las celosías chirriando se entornan cuando
mil soles y lunas se ahogan en sulfurada lava;

los colores ahumados permanecen tiznados
y el aire ya no huele a azahares.

Yo solo pido un toque de arrebato que leve vuelo
y las saetas de sus notas atravesando el friso, pero no...
el badajo permanece indiferente.

Silenciosas las estrellas caen detrás del mar
y los vientos del sur se cristalizan , enmudecen
y dejan las etéreas paginas en blanco.

Pequeñas huellas zigzaguean en caminos ausentes,
las nubes se enraízan en las altas cumbres
más lo esencial permanece en el pináculo sagrado.



Maravilla de poema querida amiga Laly, una estupenda lectura, enhorabuena! un abrazo con el deseo de que tengas una espléndida semana.
 
Despierta

Junto al viejo eco, la caracola vacía
las pestañas húmedas aun sueñan
y la memoria se ovilla en el cáliz dorado.

Pero cuando las campanas duermen
las telarañas atrapan cascabeles
y los ríos turbios atraviesan muros.

Y hay criaturas recitando mantras
en antiguas lenguas extrañas
cuando palpita el silencio en los rincones.

Las celosías chirriando se entornan cuando
mil soles y lunas se ahogan en sulfurada lava;

los colores ahumados permanecen tiznados
y el aire ya no huele a azahares.

Yo solo pido un toque de arrebato que leve vuelo
y las saetas de sus notas atravesando el friso, pero no...
el badajo permanece indiferente.

Silenciosas las estrellas caen detrás del mar
y los vientos del sur se cristalizan , enmudecen
y dejan las etéreas paginas en blanco.

Pequeñas huellas zigzaguean en caminos ausentes,
las nubes se enraízan en las altas cumbres
más lo esencial permanece en el pináculo sagrado.

Los paisajes cambian,y cambian también las maneras de mirarlos y sentirlos.
Pero es cierto que hay momentos sagrados que son inmunes a todo ese fluir que es obra el tiempo.
Me encanta leerte, amiga.
Pocas autoras me resultan tan profundas.
Y digo autoras porque la sensibilidad femenina siempre está presente además de tu talento natural.
Fue un gusto encontrar tus letras esta mañana.
Un gran abrazo.
 
Despierta

Junto al viejo eco, la caracola vacía
las pestañas húmedas aún sueñan
y la memoria se ovilla en el cáliz dorado.

Pero cuando las campanas duermen
las telarañas atrapan cascabeles
y los ríos turbios atraviesan muros.

Y hay criaturas recitando mantras
en antiguas lenguas extrañas
cuando palpita el silencio en los rincones.

Las celosías chirriando se entornan cuando
mil soles y lunas se ahogan en sulfurada lava;

los colores ahumados permanecen tiznados
y el aire ya no huele a azahares.

Yo solo pido un toque de arrebato que leve vuelo
y las saetas de sus notas atravesando el friso, pero no...
el badajo permanece indiferente.

Silenciosas las estrellas caen detrás del mar
y los vientos del sur se cristalizan , enmudecen
y dejan las etéreas páginas en blanco.

Pequeñas huellas zigzaguean en caminos ausentes,
las nubes se enraízan en las altas cumbres
más lo esencial permanece en el pináculo sagrado.
Una sensación de nostalgia y silencio, retratando una escena donde los recuerdos perduran junto a una concha vacía y pestañas húmedas.

Saludos
 
Yo solo pido un toque de arrebato que leve vuelo
y las saetas de sus notas atravesando el friso, pero no...
el badajo permanece indiferente.
Un cierto aroma a erotismo triste me parece percibir en estos versos, hermosos en todo caso, querida Laly. El aura de los versos no siempre está en sintonía con el espíritu del lector. Y estos desencuentros hacen, a veces, que sea críptico algún poema. Un abrazo, querida amiga,
miguel
 
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