MASTER LY 22
Laly
Despierta
Junto al viejo eco, la caracola vacía
las pestañas húmedas aún sueñan
y la memoria se ovilla en el cáliz dorado.
Pero cuando las campanas duermen
las telarañas atrapan cascabeles
y los ríos turbios atraviesan muros.
Y hay criaturas recitando mantras
en antiguas lenguas extrañas
cuando palpita el silencio en los rincones.
Las celosías chirriando se entornan cuando
mil soles y lunas se ahogan en sulfurada lava;
los colores ahumados permanecen tiznados
y el aire ya no huele a azahares.
Yo solo pido un toque de arrebato que leve vuelo
y las saetas de sus notas atravesando el friso, pero no...
el badajo permanece indiferente.
Silenciosas las estrellas caen detrás del mar
y los vientos del sur se cristalizan , enmudecen
y dejan las etéreas páginas en blanco.
Pequeñas huellas zigzaguean en caminos ausentes,
las nubes se enraízan en las altas cumbres
más lo esencial permanece en el pináculo sagrado.
Junto al viejo eco, la caracola vacía
las pestañas húmedas aún sueñan
y la memoria se ovilla en el cáliz dorado.
Pero cuando las campanas duermen
las telarañas atrapan cascabeles
y los ríos turbios atraviesan muros.
Y hay criaturas recitando mantras
en antiguas lenguas extrañas
cuando palpita el silencio en los rincones.
Las celosías chirriando se entornan cuando
mil soles y lunas se ahogan en sulfurada lava;
los colores ahumados permanecen tiznados
y el aire ya no huele a azahares.
Yo solo pido un toque de arrebato que leve vuelo
y las saetas de sus notas atravesando el friso, pero no...
el badajo permanece indiferente.
Silenciosas las estrellas caen detrás del mar
y los vientos del sur se cristalizan , enmudecen
y dejan las etéreas páginas en blanco.
Pequeñas huellas zigzaguean en caminos ausentes,
las nubes se enraízan en las altas cumbres
más lo esencial permanece en el pináculo sagrado.
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