LA RENDIJA
Menos pasos me faltan para el quicio
de la puerta, arrastrado por la muerte,
con mi carne, futuro polvo inerte,
que se asomó imprudente al precipicio.
Llevaré entre mis manos algún vicio
que emboscó los azares de mi suerte,
en los cuales perdí, no siendo fuerte,
hasta el talento oculto cara al juicio.
A fondo mirarán mi faltriquera
cuando llegue la hora más postrera,
inmóvil ya mi cuerpo en la yacija.
Pero abogada tengo, y me da calma,
señalando en el fondo de mi alma
la más pequeña luz de una rendija.
Salva González Moles.
17/2/2026.
Menos pasos me faltan para el quicio
de la puerta, arrastrado por la muerte,
con mi carne, futuro polvo inerte,
que se asomó imprudente al precipicio.
Llevaré entre mis manos algún vicio
que emboscó los azares de mi suerte,
en los cuales perdí, no siendo fuerte,
hasta el talento oculto cara al juicio.
A fondo mirarán mi faltriquera
cuando llegue la hora más postrera,
inmóvil ya mi cuerpo en la yacija.
Pero abogada tengo, y me da calma,
señalando en el fondo de mi alma
la más pequeña luz de una rendija.
Salva González Moles.
17/2/2026.
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