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La rendija

moles

Poeta fiel al portal
LA RENDIJA

Menos pasos me faltan para el quicio
de la puerta, arrastrado por la muerte,
con mi carne, futuro polvo inerte,

que se asomó imprudente al precipicio.

Llevaré entre mis manos algún vicio
que emboscó los azares de mi suerte,
en los cuales perdí, no siendo fuerte,
hasta el talento oculto cara al juicio.

A fondo mirarán mi faltriquera
cuando llegue la hora más postrera,
inmóvil ya mi cuerpo en la yacija.

Pero abogada tengo, y me da calma,
señalando en el fondo de mi alma
la más pequeña luz de una rendija.


Salva González Moles.

17/2/2026.
 
Última edición:
LA RENDIJA

Menos pasos me faltan para el quicio
de la puerta, arrastrado por la muerte,
con mi carne, futuro polvo inerte,

que se asomó imprudente al precipicio.

Llevaré entre mis manos algún vicio
que emboscó los azares de mi suerte,
en los cuales perdí, no siendo fuerte,
hasta el talento oculto cara al juicio.

A fondo mirarán mi faltriquera
cuando llegue la hora más postrera,
inmóvil ya mi cuerpo en la yacija.

Pero abogada tengo, y me da calma,
señalando en el fondo de mi alma
la más pequeña luz de una rendija.


Salva González Moles.

17/2/2026.
Mucho estás hablando ya de muertos, sepelios y otras alegrías tan necesarias para vivir mejor. Aunque todo está muy bien dicho, vamos a centrarnos en la imagen de un centro de mesa con un centollo, escoltado por langostinos de Sanlúcar, intercalando cada cuatro ejemplares, un langostino yumbo (de esos que hay que comérselos entre tres) , unas vieiras así como caídas del cielo, algún que otro percebe de adorno y alguna que otra boca intercalada entre las patas rusas; todo ello mientras espera el grueso del pelotón de gambas blancas para el asalto final. Lo del vino lo dejo a tu elección, por aquello de puedo o no puedo.
Después de esto, si quieres me sigues hablando de morirse y todo eso.

No vale hacerse el muerto cuando llegue la cuenta.

Eres grande, colega.
 
Mucho estás hablando ya de muertos, sepelios y otras alegrías tan necesarias para vivir mejor. Aunque todo está muy bien dicho, vamos a centrarnos en la imagen de un centro de mesa con un centollo, escoltado por langostinos de Sanlúcar, intercalando cada cuatro ejemplares, un langostino yumbo (de esos que hay que comérselos entre tres) , unas vieiras así como caídas del cielo, algún que otro percebe de adorno y alguna que otra boca intercalada entre las patas rusas; todo ello mientras espera el grueso del pelotón de gambas blancas para el asalto final. Lo del vino lo dejo a tu elección, por aquello de puedo o no puedo.
Después de esto, si quieres me sigues hablando de morirse y todo eso.

No vale hacerse el muerto cuando llegue la cuenta.

Eres grande, colega.
Desde luego, desde luego no hay quien pueda contigo. Este comentario ha valido para que Marga se tronche de risa, ya que el 4º y 5º metatarsianos se los tronchó el sábado a punto de matarse al subirse a un taburete inestable. Aquí la tengo al lado con una bota ortopédica y muletas. Te agradece que la hayas sacado del muermo de estar en reposo. De lo que dices se me ha despertado la fiera que llevo dentro y ya cuento lo que falta para la cena. Mañana, miércoles de ceniza ayunaré. Te agradezco mucho la compaña y el detallazo del regalo de tu sentido del humor. Reparte besos por ahí, que no le falten.

Salva.
 
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LA RENDIJA

Menos pasos me faltan para el quicio
de la puerta, arrastrado por la muerte,
con mi carne, futuro polvo inerte,

que se asomó imprudente al precipicio.

Llevaré entre mis manos algún vicio
que emboscó los azares de mi suerte,
en los cuales perdí, no siendo fuerte,
hasta el talento oculto cara al juicio.

A fondo mirarán mi faltriquera
cuando llegue la hora más postrera,
inmóvil ya mi cuerpo en la yacija.

Pero abogada tengo, y me da calma,
señalando en el fondo de mi alma
la más pequeña luz de una rendija.


Salva González Moles.

17/2/2026.
Una mezcla de melancolía, reflexión y una búsqueda de paz ante lo inevitable.

Saludos
 
Desde luego, desde luego no hay quien pueda contigo. Este comentario ha valido para que Marga se tronche de risa, ya que el 4º y 5º metatarsianos se los tronchó el sábado a punto de matarse al subirse a un taburete inestable. Aquí la tengo al lado con una bota ortopédica y muletas. Te agradece que la hayas sacado del muermo de estar en reposo. De lo que dices se me ha despertado la fiera que llevo dentro y ya cuento lo que falta para la cena. Mañana, miércoles de ceniza ayunaré. Te agradezco mucho la compaña y el detallazo del regalo de tu sentido del humor. Reparte besos por ahí, que no le falten.

Salva.
Ayy Salva, pobre Marga, cuánto dolor y miedo habrá pasado con esta infortunada caída, transmítele mi deseo de que se recupere pronto y este accidente lo relegue al olvido. Muchos besos para los dos...muáááacksssss y para Manuel también por su simpático y curativo buen humor.....muáááááckssssssss....
 
LA RENDIJA

Menos pasos me faltan para el quicio
de la puerta, arrastrado por la muerte,
con mi carne, futuro polvo inerte,

que se asomó imprudente al precipicio.

Llevaré entre mis manos algún vicio
que emboscó los azares de mi suerte,
en los cuales perdí, no siendo fuerte,
hasta el talento oculto cara al juicio.

A fondo mirarán mi faltriquera
cuando llegue la hora más postrera,
inmóvil ya mi cuerpo en la yacija.

Pero abogada tengo, y me da calma,
señalando en el fondo de mi alma
la más pequeña luz de una rendija.


Salva González Moles.

17/2/2026.
Tu alma es buena y luminosa, no le temerá a ese último momento postrero porque su luz espantará a las sombras de la oscuridad y se abrirá camino entre ellas. Tristeza y melancolía en tus siempre encomiables letras. Muchos besos para ti colmados de gratitud, admiración y cariño infinitos....muáááackssssss
 
LA RENDIJA

Menos pasos me faltan para el quicio
de la puerta, arrastrado por la muerte,
con mi carne, futuro polvo inerte,

que se asomó imprudente al precipicio.

Llevaré entre mis manos algún vicio
que emboscó los azares de mi suerte,
en los cuales perdí, no siendo fuerte,
hasta el talento oculto cara al juicio.

A fondo mirarán mi faltriquera
cuando llegue la hora más postrera,
inmóvil ya mi cuerpo en la yacija.

Pero abogada tengo, y me da calma,
señalando en el fondo de mi alma
la más pequeña luz de una rendija.


Salva González Moles.

17/2/2026.
Te aplaudo hasta con las orejas, Salva. El soneto es extraordinario, con perfectos metro, acentos y rimas.
Presentación en el primer cuarteto, nudo en el segundo y en el primer terceto, y magnífico cierre en el segundo.
Introduces una palabra culta, "yacija", para definir un lecho humilde o camastro, e, incluso, el lecho de muerte.
En cuanto al contenido, es muuuuuuy profundo, de corte melancólico y, al mismo tiempo, de sosegada resignación y de esperanza.
Un fuerte abrazo, mi queridísimo amigo.
 
Mucho estás hablando ya de muertos, sepelios y otras alegrías tan necesarias para vivir mejor. Aunque todo está muy bien dicho, vamos a centrarnos en la imagen de un centro de mesa con un centollo, escoltado por langostinos de Sanlúcar, intercalando cada cuatro ejemplares, un langostino yumbo (de esos que hay que comérselos entre tres) , unas vieiras así como caídas del cielo, algún que otro percebe de adorno y alguna que otra boca intercalada entre las patas rusas; todo ello mientras espera el grueso del pelotón de gambas blancas para el asalto final. Lo del vino lo dejo a tu elección, por aquello de puedo o no puedo.
Después de esto, si quieres me sigues hablando de morirse y todo eso.

No vale hacerse el muerto cuando llegue la cuenta.

Eres grande, colega.
Jajajajajajajajajajajajajajajaja, eres la reostia, Manolo, jajajajajaja, insuperable, magnífico; bueno, pues te acompaño en tu excelente y necesario humor, añadiendo, por mi parte, unas chuletillas de cordero al sarmiento, unos riñones al jerez y un choto al ajillo, jajajajajajajajaja, todo eso acompañado de un buen tintorro de la Rioja o de la Ribera del Duero, jajajajajajajajajajajaja.
Un fuerte abrazo, mi querido callejero gaditano.
 
Te aplaudo hasta con las orejas, Salva. El soneto es extraordinario, con perfectos metro, acentos y rimas.
Presentación en el primer cuarteto, nudo en el segundo y en el primer terceto, y magnífico cierre en el segundo.
Introduces una palabra culta, "yacija", para definir un lecho humilde o camastro, e, incluso, el lecho de muerte.
En cuanto al contenido, es muuuuuuy profundo, de corte melancólico y, al mismo tiempo, de sosegada resignación y de esperanza.
Un fuerte abrazo, mi queridísimo amigo.
No sabes cuánto te agradezco tu compaña es es soneto, digamos cuaresmal ya que hoy, miércoles de ceniza, empieza. Esa es la motivación. Mil gracias de nuevo querido.

Salva.
 
Última edición:
No sabes cuánto te agradezco tu compaña es es soneto, digamos cuaresmal ya que hoy, miércoles de ceniza, empieza. Esa es la motivación. Mil gracias de nuevo querido.

Salva.
Vale, pues hoy ayunas, pero mañana........¡las gambas y langostinos de Manuel y los riñones, cordero y choto que yo he añadido al responder a su comentario!, jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja
 
Tu alma es buena y luminosa, no le temerá a ese último momento postrero porque su luz espantará a las sombras de la oscuridad y se abrirá camino entre ellas. Tristeza y melancolía en tus siempre encomiables letras. Muchos besos para ti colmados de gratitud, admiración y cariño infinitos....muáááackssssss
Muchas gracias querida. Me encanta esta valiosa compañía tuya. Besos mil.

Salva.
 
Ayy Salva, pobre Marga, cuánto dolor y miedo habrá pasado con esta infortunada caída, transmítele mi deseo de que se recupere pronto y este accidente lo relegue al olvido. Muchos besos para los dos...muáááacksssss y para Manuel también por su simpático y curativo buen humor.....muáááááckssssssss....
Y ves. Se podía haber matado. Poca cosa ha sido.
Otra vez mil gracias y muchos besos.

Salva.
 
Querido Salvador:

Desde ayer ando espantando en el foro, así que no te asustes. Veré si encuentro aquí esa rendija que me de esperanza y calma, sino ni modo: volveré a mis asuntos y seguiré leyéndote, pero sin meterme en la yacija. Últimamente estoy algo claustrofóbico.

Es un placer leer un soneto que respeta con tanta fidelidad la arquitectura clásica, evocando ese aire barroco y penitencial que nos recuerda a los grandes del Siglo de Oro. Hay una solemnidad en el vocabulario (quicio, faltriquera, yacija, postrera) que me sitúa inmediatamente en un contexto de juicio final y reflexión existencial.

La progresión temática es impecable. Los dos cuartetos establecen la condena (la muerte, el vicio, la debilidad humana) con una métrica de endecasílabos muy bien cuidada. Me parece especialmente potente el giro en el último terceto: la introducción de la "abogada" (talvez una alusión mariana o a la Gracia) que cambia el tono de la sentencia a la esperanza. El título cobra todo su sentido al final; esa metáfora de la luz mínima que basta para salvar el alma es muy lograda visual y espiritualmente.

Más allá de la técnica, el poema emociona. Logra transmitir la angustia del tránsito y el consuelo de la misericordia con una elegancia poco común en estos y otros espacios. Es un texto que invita a la relectura y al silencio. Gracias, querido amigo, por compartirlo.

Un abrazo infinito.
 
LA RENDIJA

Menos pasos me faltan para el quicio
de la puerta, arrastrado por la muerte,
con mi carne, futuro polvo inerte,

que se asomó imprudente al precipicio.

Llevaré entre mis manos algún vicio
que emboscó los azares de mi suerte,
en los cuales perdí, no siendo fuerte,
hasta el talento oculto cara al juicio.

A fondo mirarán mi faltriquera
cuando llegue la hora más postrera,
inmóvil ya mi cuerpo en la yacija.

Pero abogada tengo, y me da calma,
señalando en el fondo de mi alma
la más pequeña luz de una rendija.


Salva González Moles.

17/2/2026.
Soberbio, no puedo decir más. Elegante dentro de ser un tema duro y con un remate final buenísimo. Enhorabuena. Bernardo de Valbuena.
 
Querido Salvador:

Desde ayer ando espantando en el foro, así que no te asustes. Veré si encuentro aquí esa rendija que me de esperanza y calma, sino ni modo: volveré a mis asuntos y seguiré leyéndote, pero sin meterme en la yacija. Últimamente estoy algo claustrofóbico.

Es un placer leer un soneto que respeta con tanta fidelidad la arquitectura clásica, evocando ese aire barroco y penitencial que nos recuerda a los grandes del Siglo de Oro. Hay una solemnidad en el vocabulario (quicio, faltriquera, yacija, postrera) que me sitúa inmediatamente en un contexto de juicio final y reflexión existencial.

La progresión temática es impecable. Los dos cuartetos establecen la condena (la muerte, el vicio, la debilidad humana) con una métrica de endecasílabos muy bien cuidada. Me parece especialmente potente el giro en el último terceto: la introducción de la "abogada" (talvez una alusión mariana o a la Gracia) que cambia el tono de la sentencia a la esperanza. El título cobra todo su sentido al final; esa metáfora de la luz mínima que basta para salvar el alma es muy lograda visual y espiritualmente.

Más allá de la técnica, el poema emociona. Logra transmitir la angustia del tránsito y el consuelo de la misericordia con una elegancia poco común en estos y otros espacios. Es un texto que invita a la relectura y al silencio. Gracias, querido amigo, por compartirlo.

Un abrazo infinito.
En primer lugar, decirte que me has dado una alegría inmensa al verte por aquí; yo acabo de entrar tras varios años de ausencia, y encontrarme con amigos como tú que son, a la par, poetas de altura y maestros siempre alegra.
En segundo lugar, admirar el magnífico análisis que has hecho al poema de Salva.
Un fuerte abrazo, querido Elhi
 
Jajajajajajajajajajajajajajajaja, eres la reostia, Manolo, jajajajajaja, insuperable, magnífico; bueno, pues te acompaño en tu excelente y necesario humor, añadiendo, por mi parte, unas chuletillas de cordero al sarmiento, unos riñones al jerez y un choto al ajillo, jajajajajajajajaja, todo eso acompañado de un buen tintorro de la Rioja o de la Ribera del Duero, jajajajajajajajajajajaja.
Un fuerte abrazo, mi querido callejero gaditano.
Vaya tela, José,
Después de tu comentario, tengo más babas que una cabrilla vieja.
.. Como decía aquél: "Hablemos del milenarismo ¡Cojones ya!"
 
Vaya tela, José,
Después de tu comentario, tengo más babas que una cabrilla vieja.
.. Como decía aquél: "Hablemos del milenarismo ¡Cojones ya!"
Jajajajajajajaja, pues a ver si nos vemos un día, por ejemplo, en Sanlúcar de Barrameda, y nos zampamos todo eso, primero, los mariscos, y después las viandas que se agarran al riñón, jajajajajajajajajajajajajajajajaja
 
Querido Salvador:

Desde ayer ando espantando en el foro, así que no te asustes. Veré si encuentro aquí esa rendija que me de esperanza y calma, sino ni modo: volveré a mis asuntos y seguiré leyéndote, pero sin meterme en la yacija. Últimamente estoy algo claustrofóbico.

Es un placer leer un soneto que respeta con tanta fidelidad la arquitectura clásica, evocando ese aire barroco y penitencial que nos recuerda a los grandes del Siglo de Oro. Hay una solemnidad en el vocabulario (quicio, faltriquera, yacija, postrera) que me sitúa inmediatamente en un contexto de juicio final y reflexión existencial.

La progresión temática es impecable. Los dos cuartetos establecen la condena (la muerte, el vicio, la debilidad humana) con una métrica de endecasílabos muy bien cuidada. Me parece especialmente potente el giro en el último terceto: la introducción de la "abogada" (talvez una alusión mariana o a la Gracia) que cambia el tono de la sentencia a la esperanza. El título cobra todo su sentido al final; esa metáfora de la luz mínima que basta para salvar el alma es muy lograda visual y espiritualmente.

Más allá de la técnica, el poema emociona. Logra transmitir la angustia del tránsito y el consuelo de la misericordia con una elegancia poco común en estos y otros espacios. Es un texto que invita a la relectura y al silencio. Gracias, querido amigo, por compartirlo.

Un abrazo infinito.
Mi querido Elhi: Encontrarse uno con comentarios de esta enjundia no es habitual. Tu buen tiempo has dedicado a mi “rendija”. Te diré que tengo una hermana filóloga que me dijo lo mismo que tú en cuanto al olor a barroco que tenía el soneto pero ella no fue tan minuciosa enjuiciándolo como tú has hecho. Viniendo de ti esas afirmaciones son como dedadas de miel. La verdad es que tras un largo tiempo sin estar por aquí me he encontrado con el portal algo mortecino por lo que algunos amigos estamos intentando despertarlo en la medida de nuestras posibilidades. El verte por aquí me produjo una gran alegría que quisiera fuera continuada a través de tus publicaciones. Desde luego aquí me tienes para cuanto gustes. Te agradezco muchísimo. Tu comentario en el que dejas constancia de la virtud tuya de la sagacidad.
Recibe un abrazo enorme de tu siempre amigo

Salvador.
 
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