Salvacarrion
Poeta asiduo al portal
Aquel ayer de miel y de memoria,
en la distancia del recuerdo muere,
pues mi fe, que buscaros solo quiere,
no halla el norte que guía a vuestra gloria.
Frente a vuestra beldad, fugaz victoria,
el alma se turba; pues quien se hiere
con miedo su fortuna mal refiere
empañando el sol de nuestra historia
Fui de mi propia duda el prisionero,
pues no supe aceptar el dulce yugo
de ser solo amigo y no vuestro amado.
Hoy el silencio es mi tormento postrero:
de mi propio sentir soy yo el verdugo,
por aquel beso que quedó soñado.
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