El hombre de la Aurora

Luis Prieto

Moderador Global
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Al filo de la alborada
vela un guardián silencioso,
con capa de luz callada
y mirar firme y piadoso.

Nadie sabe de su nombre
ni de su antigua herida,
parece sombra de un hombre
cuando despierta la vida.

Camina sobre los sueños
que aún duermen en la tierra,
y espanta con suaves ceños
los ecos de sombra y guerra.

Trae en las manos el día
como un cáliz encendido,
y en su voz la melodía
de lo eterno y lo perdido.

Cuando la noche se quiebra
en cristales de rocío,
su figura se celebra
entre el fuego y el vacío.

Guarda el umbral del instante
donde la luz nace pura,
y en su paso vigilante
tiembla el alma de la altura.

Si preguntas por su suerte,
te dirá sin alardear:
—Soy centinela en la muerte
y vigía al despertar.
 
Al filo de la alborada
vela un guardián silencioso,
con capa de luz callada
y mirar firme y piadoso.

Nadie sabe de su nombre
ni de su antigua herida,
parece sombra de un hombre
cuando despierta la vida.

Camina sobre los sueños
que aún duermen en la tierra,
y espanta con suaves ceños
los ecos de sombra y guerra.

Trae en las manos el día
como un cáliz encendido,
y en su voz la melodía
de lo eterno y lo perdido.

Cuando la noche se quiebra
en cristales de rocío,
su figura se celebra
entre el fuego y el vacío.

Guarda el umbral del instante
donde la luz nace pura,
y en su paso vigilante
tiembla el alma de la altura.

Si preguntas por su suerte,
te dirá sin alardear:
—Soy centinela en la muerte
y vigía al despertar.
Precioso poema Luis. Un abrazo con la pluma del alma
 
Al filo de la alborada
vela un guardián silencioso,
con capa de luz callada
y mirar firme y piadoso.

Nadie sabe de su nombre
ni de su antigua herida,
parece sombra de un hombre
cuando despierta la vida.

Camina sobre los sueños
que aún duermen en la tierra,
y espanta con suaves ceños
los ecos de sombra y guerra.

Trae en las manos el día
como un cáliz encendido,
y en su voz la melodía
de lo eterno y lo perdido.

Cuando la noche se quiebra
en cristales de rocío,
su figura se celebra
entre el fuego y el vacío.

Guarda el umbral del instante
donde la luz nace pura,
y en su paso vigilante
tiembla el alma de la altura.

Si preguntas por su suerte,
te dirá sin alardear:
—Soy centinela en la muerte
y vigía al despertar.
Un guardián que representa la transición yo el ciclo entre la vida y la muerte.
Me gustó.

Saludos
 


Al filo de la alborada
vela un guardián silencioso,
con capa de luz callada
y mirar firme y piadoso.

Nadie sabe de su nombre
ni de su antigua herida,
parece sombra de un hombre
cuando despierta la vida.

Camina sobre los sueños
que aún duermen en la tierra,
y espanta con suaves ceños
los ecos de sombra y guerra.

Trae en las manos el día
como un cáliz encendido,
y en su voz la melodía
de lo eterno y lo perdido.

Cuando la noche se quiebra
en cristales de rocío,
su figura se celebra
entre el fuego y el vacío.

Guarda el umbral del instante
donde la luz nace pura,
y en su paso vigilante
tiembla el alma de la altura.

Si preguntas por su suerte,
te dirá sin alardear:
—Soy centinela en la muerte
y vigía al despertar.


Muy bueno, compañero.


Salud2 cordiales.
 

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