Gustavo Adolfo Jaramillo
GUSTAVO ADOLFO JARAMILLO
Que relajante el trinar de las aves,
con el dulce estridulo de los grillos;
Me producen algo tan agradable,
al despertar, en estos días fríos.
Un aroma a tierra entra a mi nariz,
mezclado con el olor del café
me recuerdan que solía vivir
en el campo inmenso, su amanecer.
Epifanía matinal despierta.
El recuerdo, se convierte en deseo.
Que ya no sangre mas la cordillera,
poder volver a andar por su sendero.
Cuando la añoranza golpea al alma,
verse impotente suele hacer llorar.
Tan lejos de la tierra que se amaba,
No se puede entender tanta crueldad.
con el dulce estridulo de los grillos;
Me producen algo tan agradable,
al despertar, en estos días fríos.
Un aroma a tierra entra a mi nariz,
mezclado con el olor del café
me recuerdan que solía vivir
en el campo inmenso, su amanecer.
Epifanía matinal despierta.
El recuerdo, se convierte en deseo.
Que ya no sangre mas la cordillera,
poder volver a andar por su sendero.
Cuando la añoranza golpea al alma,
verse impotente suele hacer llorar.
Tan lejos de la tierra que se amaba,
No se puede entender tanta crueldad.