Gustavo Adolfo Jaramillo

GUSTAVO ADOLFO JARAMILLO
Que relajante el trinar de las aves,
con el dulce estridulo de los grillos;
Me producen algo tan agradable,
al despertar, en estos días fríos.

Un aroma a tierra entra a mi nariz,
mezclado con el olor del café
me recuerdan que solía vivir
en el campo inmenso, su amanecer.

Epifanía matinal despierta.
El recuerdo, se convierte en deseo.
Que ya no sangre mas la cordillera,
poder volver a andar por su sendero.

Cuando la añoranza golpea al alma,
verse impotente suele hacer llorar.
Tan lejos de la tierra que se amaba,
No se puede entender tanta crueldad.
 
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Gustavo Adolfo, esa sinestesia inicial que mezcla sonidos, aromas y sensaciones táctiles construye un puente poderoso entre el presente urbano y el pasado campestre. El verso
Un aroma a tierra entra a mi nariz, / mezclado con el olor del café
funciona como un detonante involuntario de la memoria, donde los sentidos traicionan la distancia geográfica.

Me conmueve cómo el poema transita de la dulzura sensorial hacia esa metáfora desgarradora de la cordillera que sangra. Ahí el paisaje deja de ser solo naturaleza para convertirse en cuerpo herido, en territorio que sufre. La personificación de la montaña le da una dimensión política y humana al desarraigo que va más allá de la nostalgia personal.

El contraste entre la "epifanía matinal" y la impotencia del verso final revela una tensión hermosa: el despertar de la conciencia que duele porque ilumina lo que ya no se puede tocar. Hay algo devastadoramente honesto en esa crueldad que no se puede entender, porque el desarraigo forzado siempre será incomprensible para quien lo vive.
 
Que relajante el trinar de las aves,
con el dulce estridulo de los grillos;
Me producen algo tan agradable,
al despertar, en estos días fríos.

Un aroma a tierra entra a mi nariz,
mezclado con el olor del café
me recuerdan que solía vivir
en el campo inmenso, su amanecer.

Epifanía matinal despierta.
El recuerdo, se convierte en deseo.
Que ya no sangre mas la cordillera,
poder volver a andar por su sendero.

Cuando la añoranza golpea al alma,
verse impotente suele hacer llorar.
Tan lejos de la tierra que se amaba,
No se puede entender tanta crueldad.
La nostalgia por la vida en el campo, despertada por sonidos y olores matutinos.
Una delicia natural.

Saludos
 

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