TavoDeTriana
Poeta recién llegado
Yo te amé con tanta fuerza,
que mi piel apenas contenía
cada uno de mis latidos.
Cada día, una lucha eterna,
cada noche mil quejidos.
Cada mañana tu, promesa.
Un día dejé de ser útil
recadero consentido.
Y sin levantar la vista
firmaste el fin del deseo.
Y yo te amé como a un Dios,
o al mismísimo demonio.
Por eso cuando te fuiste
Solo puede decir amén.
que mi piel apenas contenía
cada uno de mis latidos.
Cada día, una lucha eterna,
cada noche mil quejidos.
Cada mañana tu, promesa.
Un día dejé de ser útil
recadero consentido.
Y sin levantar la vista
firmaste el fin del deseo.
Y yo te amé como a un Dios,
o al mismísimo demonio.
Por eso cuando te fuiste
Solo puede decir amén.