Su mano tibia
muslos de arena.
Su boca espesa
anclada en mi pecho,
somos homogéneos
una y otra vez.

Oh risa de rios,
palabras de mujer,
sus pasos definen
curvas como las
venas de un sistema.

Incalculable
la brisa que
la recorre
para luego
traerme su
aroma y yo
decir:
¡Oh delicioso
perfume que
por tus poros
se escapa!

He aqui tú
en mi corazón,
he aqui yo
entre los versos...
para ti.