Cada vez que te veo
se me inunda el rostro
de incontrolabes deseos
de besarte hasta el enojo

Se me acelera el corazón
ganándole la pulseada
a la incomprensible razón
que nunca entiende nada

Me brillan los ojos hasta matar
que encandilados ante tí
solo dejan para mí
tu imagen imposible de borrar

Se me paralizan los dedos
solo por poder acariciar
tu piel de terciopelo
donde no puedo descansar

Se me eriza la piel
por tanta ternura
por tanta miel
por tanta hermosura

Se mueren por salir
de mi boca las palabras
que puedan algo decir
y luego morir en tu mirada.

Espero que después de esto
no me preguntes como me siento
en ese grato momento
en cada vez que te veo