Solos en la noche


Contemplo el sereno lenguaje de sus ojos
haciendo mutis con el rebozo de mi frente.
Atino en mi pensamiento imágenes
de entonces cuando sólo era una idea.

Me distrae el color de su vestido
negro como el pelo del caballo
que duerme en el corral
esperando sea el día.

Me distrae la esquina de zaguán
donde le robé el primer beso,
trémulo, asustado de mi osadía.
¡Hace ya tanto!

Contemplo el sereno lenguaje de sus ojos.
Esos ojos, que al mirar
se están volviendo opacos
tratando de penetrar la indiferencia.

¿- Como te llamas?- preguntó
rompiendo por un chispazo de lucidez
la fría vestidura de la muerte.
-Ah, te llamas Jorge, lo recuerdo
alguna vez dijiste que me amabas-.

-Lo recuerdo. ¡Era tan feliz entonces!
Entonces, me desnudabas con un beso.

Contemplo el sereno lenguaje de sus ojos
tan bellos como la promesa de amor
de una alcoba en tinieblas.