Poema titulado Cariño, la policía. en la sección Poemas de Amor , de la categoría Tu Mundo Literario :: Publicar Poesía en VERSO; Llegué a ti
como un explorador insolente
que se reta con sus límites.
Albergando esperanzas mayores
de lo que su ...
Llegué a ti
como un explorador insolente
que se reta con sus límites.
Albergando esperanzas mayores
de lo que su cuerpo soporta.
Fui pluma de seda
que se convierte en cauce cálido
sobre tu mármol silente,
hasta que me imploraste tregua.
Espeleólogo irrespetuoso
que incendié tu cueva
de vida eterna.
Y me embriagué con su fuente
en el templo de tus deseos,
para crear en trance
el réquiem sexual
de la muerte más dulce.
Mi piel navegó
sobre tu piel de aceite.
Mi voz fue vibración
del eco de tus gemidos.
Mis manos ángeles de lava
a las órdenes de tu orquídea.
Despacio, más despacio,
me detuve suave, sin peso,
palpitaste suspendida
entre pétalos calientes
que te licuaron.
Y regresé como tormenta
que te alzó en vuelo,
más lejos de lo que tus sueños
osaron jamás llevarte.
Porque cogiste carrerilla
desde tus entrañas
para deshacerme en ti.
Y cada poro de tu lujuria
fue lago de licor,
que yo libé esta noche,
hasta que el Sol despertó
y me mató por celos.
Mientras ... los vecinos
llamaron a la policía.
Habla tú con los agentes
que están en la puerta,
a mí, me da vergüenza.
Alcancé el infinito y me lo bebí
con la lágrima que germinó junto a mi primera hija
Llegué a ti
como un explorador insolente
que se reta con sus límites.
Albergando esperanzas mayores
de lo que su cuerpo soporta.
Fui pluma de seda
que se convierte en cauce cálido
sobre tu mármol silente,
hasta que me imploraste tregua.
Espeleólogo irrespetuoso
que incendié tu cueva
de vida eterna.
Y me embriagué con su fuente
en el templo de tus deseos,
para crear en trance
el réquiem sexual
de la muerte más dulce.
Mi piel navegó
sobre tu piel de aceite.
Mi voz fue vibración
del eco de tus gemidos.
Mis manos ángeles de lava
a las órdenes de tu orquídea.
Despacio, más despacio,
me detuve suave, sin peso,
palpitaste suspendida
entre pétalos calientes
que te licuaron.
Y regresé como tormenta
que te alzó en vuelo,
más lejos de lo que tus sueños
osaron jamás llevarte.
Porque cogiste carrerilla
desde tus entrañas
para deshacerme en ti.
Y cada poro de tu lujuria
fue lago de licor,
que yo libé esta noche,
hasta que el Sol despertó
y me mató por celos.
Mientras ... los vecinos
llamaron a la policía.
Habla tú con los agentes
que están en la puerta,
a mí, me da vergüenza.
que buen poema lleno de mucha pasion en cada verso.. un gusto leerte
jeje, los limites del deseo y la realidad siempre serán flexibles.
Y además, que mi esposa guste
de expresar sus sentimientos
a altas horas de la noche,
no es incumbencia de la policía,
y mucho menos de los envidiosos vecinos.
jejeje.
Un abrazo Rodolfo.
Alcancé el infinito y me lo bebí
con la lágrima que germinó junto a mi primera hija
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