Poema titulado Requiem en la sección Poemas del Grupo Mecenas , de la categoría Poemas Generales; A todos los que no supimos llorarte. La muerte cruzó a la izquierda, atrapándote al final de la tarde: Ya ...
Requiem A todos los que no supimos llorarte.
La muerte cruzó a la izquierda, atrapándote
al final de la tarde:
Ya tus fuerzas no eran tantas para otra finta:
Te fue socavando, en tus raíces, lentamente
hasta engullirte en el silencio pasmoso de sus aguas.
Finalmente te dio alcance
- luego de tantos caminos, tantos tropiezos,
entre el trópico y el páramo –
inerme, exhausto, indiferente: resignado.
Eras sólo la sombra de un pasado rudo y laborioso:
La orfandad de tus ojos en el ángulo oscuro de la impotencia
fijos perdidos recalcitrantes
sombras familiares te circundan en el último combate, como los chulos
en Roldadillo
- eras aquél que peleaba osamentas en el matadero –
Tu mano firme de uñas astilladas ceñida al pecho
- quizá el último jirón de vida que atesorabas –
ruana siempre, peinilla al cinto
dureza marcial
jinete, vaquero, hortelano, constructor
la vida se fue cerrando sobre ti como tu mano
sobre tus llaves, hasta no soltarlas!
Roca base
presencia insondable
eras la soledad toda y el respeto
tras la humareda de un tinto, un pasillo de morales.
Manjar blanco
breva
palabra justa, intransigente, conflictiva
barbas largas, pelo cano
te llamabas Pompilio, más que nunca
sobre hombros y mil ojos y mil pasos
hasta el descanso.
La muerte dobló a la derecha y te me fuiste sin siquiera buscarte.
Eres la fija presencia de una autoridad perdurable.
Tu muerte fue un nuevo dolor en la consecutividad inmarcesible de los días.
Uno, duro como corazón de tamaca,
Pastoso y resbaladizo como su pulpa en los cachetes:
Acre .
Viscoso.
Inatacable.
La muerte dobló, finalmente, a la derecha
dos veces seguidas, tramando
su última y definitiva venganza:
su más cruel humillación:
Eras un frágil primíparo ensayando tu pose entre los muertos.
Ya no eras, entonces, el don ni el compadre:
Un puñado desgastado de espectros te acogió en la monotonía de sus muertes:
Juliancito Israel
Doroteo Saturnino
Transito Gualterio
Dieguito
Don Tulio Don Luis
Era tu mortaja la voluble paciencia de la mujer que tocó tu sangre.
Otro libanés de esos trashumantes
Vino a despedirte con el corazón en la mano de las terlencas y las popelinas:
“Pumpilu”, te dijo
“te nos muriste carajuú!”
Descansa, si puedes, abuelo
seguiremos sacándole mantazos a la nuestra
mientras nos visite tu muerte…

Re: Requiem luiskramirez:
De nueva cuenta solo puedo decirte que tus maravillosas letras me conmueven, otro sensible y bello homenaje.
Un abrazo
Jaime
Re: Requiem Me elojian mucho tus palabras, compañero, gracias por la lectura y el gran incentivo para seguir insistiendo.








Re: Requiem Ipresionante manera de despedirte, LuisKramirez,,, muy emotiva cuando escribes: "Era tu mortaja la voluble paciencia de la mujer que tocó tu sangre". Fenomenal, hermano. Saludos, DÍDIMO
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