Mientras subo las chapas de zinc del galpón
miro el cielo que no alcanzo.
Hay quien dice que no es azul como se ve.
Yo no sé si es deseo o imaginación,
pero a veces, te veo ondear levemente
sobre nuestras confundidas cabezas.
Por suerte no eres bandera.
No nos hablas,
no dices que hacer.
No eres nada de lo que se cree.
“Agarráme que no quiero caer.”
sería un renglón inútil.
Si se quiere algo
se va y se lo consigue,
o no…
Y eso es todo el milagro disponible.
Pienso yo,
mientras subo las chapas de zinc del galpón
para cambiar la que se partió.
Con el colocado arnés
que religiosamente solicita
el seguro que no tengo,
ni tendré.
Doy cada paso sonriéndole a la resolana,
y a la inocencia
del que me obligó a ponérmelo
sin imaginar que en el abovedado techo
no hay de donde sujetarlo.
Don dios ni el viento,
tienen ojales ni ganchos.
Las nubes están muy lejos...
Las chapas se quejan del peso.
Arnés, consuelo de tontos.
Por suerte de tanto mirar para adentro,
ya se de donde agarrarme
el día negro que me caiga.
Arnés: Dispositivo de sujeción del cuerpo destinado a detener las caídas.
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