Noche de agonia No se que calo
mas hondo en mi alma,
si fueron sus ojos
-!serena mirada!-
que al mirarme en ellos
me invadio una calma,
o sus manos tibias
que me acariciaban
y me arrebataban
de la fria muerte
esa madrugada;
no se si serian
sus dulces palabras
-!balsamo sublime!-
-!aliento a mi alma!-
cuando me decian,
`!Levantate y anda!'
Solo se decirte
que esa madrugada,
en mi fria alcoba,
en mi helada cama
y en la oscuridad
que tenia mi alma,
clame por su ayuda
con hondos gemidos
cuando agonizaba.
En esa penumbra
en que me encontraba,
divise una luz
transparente y clara
como la que emite
Dios en su morada.
Luego vi unos ojos,
-!oh, pura mirada!-
cual faro de luz
que a El me guiaba
en la tempestad
en que naufragaba.
Con este turbante
que aun conservo de El,
-!transparente luz
de un amanecer!-
enjugo mi llanto
y seco mi piel
como hizo con Pedro
tras lavar sus pies.
Sus manos sedosas
tomaron las mias...
! que grato calor
mi cuerpo sentia!
como el que se siente
frente a la candela
en las noches frias.
Abriendo su boca,
oi una palabras
gratas y serenas
que me consolaban
y al final decian,
`!Levantete y anda!'
Solo se decirte
que me cautivo:
su tierna mirda,
su apacible voz
y las manos santas
con que me sano.
Elvin Pierantoni -autor- 11/17/06 Orlando, Florida Regístrate en el Portal para quitar esta publicidad.
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