Canción de agradecimiento
¡Santo Padre! Cómo no adorarte
Aún con mi cuerpo quebrantado
Si cuando te llamo, estás a mi lado,
Y en mi soledad tu espíritu me comparte.
Para tus fines te pido fuerza,
Y para soportar las tribulaciones,
Conquistaremos todas las naciones,
Para que tu gloria en el mundo crezca.
Oh mi dulce Cristo,
Tú eres mi tierno amado,
Ahora estoy acalorado,
Y para tu obra me encuentro listo.
Tus promesas son consuelo,
Para mi alma entristecida,
Y para esta sangrante herida,
Tu sangre en vencido duelo.
Que desde la cruz, en tu tortura,
Tomaste aquel fallo tan pesado,
Sin sangre, con tu cuerpo agotado,
En mi vida, rompiste las ataduras.