Ángel mío,
gracias por siempre a mi lado estar,
gracias por sola nunca dejarme
y del peligro alejarme.
Ángel mío,
por ti viva estoy,
por ti...
siempre conmigo estás,
caminando conmigo vas.
Te pido perdón por aquellas noches
en las que no me despido,
y también por esos días
en los que no te saludo,
se que en las buenas y en las malas
de mí cuidarás,
que en el tormento siempre tratarás
de darme tu acogedora paz.
Ángel mío,
gracias por siempre a mi lado estar.
Porque aunque me es imposible
ver tu luz incomprensible,
tengo fe en que siempre me estás dando tu secreta compañía.