Le encargo que piense Perdone que me ponga pesado,
es que acabo recién de levantarme...
Ya ha desembarcado la mañana,
ya la última sombra se oculta detrás de las cosas.
Los pájaros siguen disparando al silencio.
Las nubes son uvas que el amanecer tiñe bien moradas
de las que cosecheremos más tarde,
un vino sin jarra hecho lluvia.
Voy andando,
esquivo a unos operarios armando el andamio.
Más luego, intentarán subir como todos allí,
a donde no se llega trepando.
No heche culpas al mundo,
usted también sabe de sobra
que ciertas plantas nacen de semilla y otras del gajo,
y los logros,
del trabajo.
La conciencia no le va a crecer seguro
de escuchar lo que las noticias dicen.
Hágase su propio catecismo bajo las nubes,
para que el mañana no lo encuentre sin fe,
ni mojándose sólo.
Cada vez que desembarque la mañana
le encargo gentilmente que piense
para que se está aquí,
y no habrá ya mucho que de lo cotidiano que le asombre
a más de nuestro peculiar gusto por la inercia. Regístrate en el Portal para quitar esta publicidad.
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