Permítanme ser
como el potro cimarrón en la pradera,
el rayo del sol en el universo,
el espíritu del viento huidizo,
o el agua que discurre libremente.

Permítanme estar
como el pez en el agua,
la raíz en la tierra,
o el átomo en la materia.

Permítanme hacer
lo que el potro en el campo
sin más privilegio que la libertad.

Permítanme vivir...
y os diré,
que he vivido.