...y yo se que realmente es hambre de tu sexo;
hoy, hablarte de cosas malas no me da miedo,
porque el deseo y las ganas se apoderan de mi,
así que cuidado, que no me voy a resistir.

Tus manos, fuertes y masculinas,
tu cuello, un imán para mis dientes,
mis palabras que intentan revocar tu vigilia
y tus pupilas dilatadas que, como yo, no quieren que seas paciente.

Ganas nos están sobrando,
olvida la discreción,
la cama nos esta llamando,
se hace superficial tu respiración y...

Inconclusa se quedo la cena,
da igual, yo solo te queria comer a ti,
esta noche y las que vienen, tu cuerpo es para mi.