Me empalagan...
Ardores que se enquistan en mis dedos,
refugios de los versos que respiro... que se acaban.

Me resbalan...
Esos besos de tu boca en mis mejillas,
aliñados con las mieles de esos labios... que regalan.

Entorpecen...
Mis peores pensamientos, los cruciales,
cada paso que distancio de las risas... que enrojecen.

Aparecen... luego calan... y envejecen.