Conozco tu razón de ser pero ignoro los motivos
que te han orillado a alejarte de tus sueños.
Quizás sean cuestiones muy poderosas las que
te han hecho cambiar, pero eso no lo sabré yo.
Pienso sin embargo que al darte por vencido,
sin importar la causa, demuestras tu debilidad.
Veo que no eres aquel que yo pensaba podría
salir avante de cualquier situación.
Ahora entiendo que las esperanzas depositadas
en ti fueron tontamente desperdiciadas.
No recuperarás mi confianza pero aún
puedes redimirte con tus demonios.
Sal y triunfa, pero esta vez no será en nuestro nombre,
pues lo único que te resta salvar es tu amor propio.
Hazlo por tu sobrevivencia y quizás la
humanidad vuelva a creer en ti.
Pelea por orgullo para que recuperes el honor perdido.
Triunfa, y hazlo ya.