El suelo, sus temblores anormales,
augurios de la noche y degollina,
un ejercito, su líder y sus males
siento poco a poco se aproximan.

Estos aires sus pretéritos revelan,
son perversos, con la muerte se nivelan.

"Oscuridad nocturnal viniente,
libera el demonio dentro mío,
has sabido hoy corromper mi mente,
me he vuelto un ente encallecido".

Saldré hoy a buscar esa nube
mientras el cielo acaricie a la luna,
la esperanza de la noche creciente
se difumina a tramos consientes,
mi destino se adorne con gayas
y no con cantares funestos,
hallemos mas victorias que bajas,
que el resto un lindo cielo crucemos.

Encara hoy tus pecados infernales,
ya hemos encontrado nuestro ocaso,
capitán, los de enfrente son rivales,
tiempo de rezar apresurado.

Oda, diosa, te daremos, muéstranos el camino,
orgullosamente tuyo, suelta tu manto sin recelo,
a la altura no le temo, menos a ser subyugado,
arrastro y voy con las cadenas de la fe, amarrado,
compagina tu voz a la mía, llegue mi oración al cielo,
que se escuche un canto de victoria aunado a uno de gloria
y que tu inmensa paz inunde eternamente nuestra historia.