Puede ser, que algún día,
no sepas donde hallar tu alegría.
Es difícil encontrar en un vacío
la solución permanente a tu hastío.

Yo te digo, luz de mi vida,
que por que sonrías
haré lo que me pidas.
Seré los acordes de tu melodía.

Cuando no quieras hablar,
y tu mirada se excuse por si misma,
me encargaré de organizar un cisma
para separar la tristeza de tu amar.

No estés decaída, no es para ti la melancolía.
Solo una persona sufre más cuando tu lloras.
Es este poeta, que ahora al cielo ora,
por averiguar cómo hacer que mi amor sonría...