DIARIO DE UN ALPINISTA

La cumbre está helada en el silencio
De estos ojos que la contemplan
Quién pudiese alcanzarla en un tiempo que sea puro
Como el ritmo de unas mariposas dando su bostezo

Es cierto que hay tesoros inimaginables en ella
Sube por este paraíso con el dióxido
Estando en lo alto de un lagrimeo
Por ahora la pesada cumbre no se derrama
Está helada en el silencio
Y en su entraña la mengua de un río
Emana vida por doquier
Hasta que irrumpe un ave con su graznido
Rodeándola apenas con sus garras
Las cuales se caerán al tocar la cima

Ya te he dicho de los sabios que ocupan el recinto
El escabroso paisaje devorado por las cabras celosas

Tomemos un vaso vacío para intentar captar algo en sus sonidos
Es inexorable
La recorren aguas
Que harían germinar el verso de los poetas y santos
Quien le habita en las alturas
Es un cuerpo sin plumas ni uñas quebrando su pico en la piedra
Un ave que como una flor se despoja
Para renacer de su impronta