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Testimonio Porteño

Poema titulado Testimonio Porteño en la sección Poemas Melancólicos (Tristes) , de la categoría Tu Mundo Literario :: Publicar Poesía en VERSO; ¿Lo recuerdas?, Buenos Aires llovía, alguien a lo lejos susurraba tu nombre -Judith, Judith, Judith- tres veces, pero tú no ...

Tema: Testimonio Porteño

  1. #1
    Poeta recién llegado Bunker Vas bien, muy bien, ¡que no se te suba a la cabeza!Bunker Vas bien, muy bien, ¡que no se te suba a la cabeza!Bunker Vas bien, muy bien, ¡que no se te suba a la cabeza!Bunker Vas bien, muy bien, ¡que no se te suba a la cabeza!Bunker Vas bien, muy bien, ¡que no se te suba a la cabeza!Bunker Vas bien, muy bien, ¡que no se te suba a la cabeza!Bunker Vas bien, muy bien, ¡que no se te suba a la cabeza! Avatar de Bunker
    Fecha de Ingreso
    31 jul, 11
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    Predeterminado Testimonio Porteño

    ¿Lo recuerdas?, Buenos Aires llovía,
    alguien a lo lejos susurraba tu nombre -Judith,
    Judith, Judith- tres veces, pero tú no te dabas cuenta.

    ¿Te acuerdas?
    Yo acababa de llegar a San Telmo,
    y con mi calendario roto, y el tapado descocido
    ingresé a fumar en silencio en aquel viejo cafetín.
    Un hombre gritó lejano tu leyenda –Judith, Judith, Judith,
    Judith- cuatro veces, sin que te dieras por enterada.

    ¿Te acuerdas?
    En tu mesa dibujabas algas de coral, oficinas en fuego,
    a Borges llorando, corazones de algodón, y rostros;
    muchos rostros sin labios ni promesas.

    ¿Te acuerdas?
    Mi cortado lloraba de frío, mis botas traían barro
    y pintaban ocre el parqué de mi vida.
    Escuché a alguien llamándote en lontananza
    -Judith, Judith, Judith, Judith, Judith- cinco veces,
    pero tú lo ignorabas.

    ¿Te acuerdas?
    Me observaste sin espetar prudencia, tus ojos seguían
    a mis dedos (del cigarrillo al lápiz, del lápiz a la taza,
    de la taza al libro de Prevert, del libro de Prevert al cigarrillo),
    creo que tu voz preguntaba algo, creo que el rubio de tu cabello
    dio luz al atardecer.

    ¿Te acuerdas?
    En la calle una sombra te invocaba - Judith, Judith, Judith,
    Judith, Judith, Judith- seis veces, pero seguiste dentro
    del cafetín bebiendo de mis versos, de la sangre
    negra de mis manos, fumando la nicotina de mis horas,
    quitando la melena de mi rostro para poder leer de mi alma.

    ¿Te acuerdas?
    El tiempo se detuvo cuando él abrió la puerta y habló
    con todas las paredes, y las sillas, y las mesas - Judith, Judith,
    Judith, Judith, Judith, Judith, Judith- , siete veces te pronunció.
    Tú dibujabas soles en mi diario, torsos paralíticos en las hojas
    de mis poemas; canciones sin letras ni melodías me dedicabas.

    ¿Te acuerdas?
    Tomaste tu cartera, tu corona de espinas y el abrigo.
    Vi tus pechos debajo de la blusa, vi grietas debajo de tu piel,
    sentí tu rostro en mi mejilla tatuando la ausencia.

    ¿Te acuerdas?
    No dije nada, sólo pagué la cuenta y fié el olvido; simplemente
    lo escuché nombrarte - Judith, Judith, Judith, Judith, Judith, Judith, Judith,
    Judith- ocho veces, lo vi forjar su palma en tu brazo, y sacarte
    del cafetín, dejando un rastro de oscuridad, un rastro perdido de tus ojos.

    ¿Te acuerdas?
    Buenos Aires era un aguacero, y emprendí tu búsqueda; salí dirección
    Florida –creo que eran las nueve de la noche-, llevando la mancha
    de tu encuentro, mi calendario roto, y el tapado descocido –Judith, Judith,
    Judith, Judith, Judith, Judith, Judith, Judith, Judith- dije tu nombre
    nueve veces de camino al hotel; con la derrota de no encontrarte
    en una esquina discutiendo con tu raptor, dando razones de mi insignificancia.

    ¿Te acuerdas?
    Tal vez nada recuerdas, y quizás los soñamos en lugares diferentes;
    o puede ser que soy yo, quien nada recuerda; excepto tu nombre
    -Judith, Judith, Judith, Judith, Judith, Judith, Judith, Judith,
    Judith, Judith- que repito diez veces, antes de dar
    por finalizado este testimonio porteño:

    Recuerdo; Buenos Aires llovía,
    alguien a lo lejos susurraba tu nombre
    pero tú no te dabas cuenta.
    Última edición por Bunker; 12/09/2011 a las 23:01

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    BUNKER

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  3. #2
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    Predeterminado Re: Testimonio Porteño

    Quizás la lluvia y su bohemia susurraba su nombre. Imagino ese porteño paisaje que se diluye entre paraguas y nostalgias y bohemia bohemia bohemia...
    Excelente testimonio.

    Te saludo.

    Mis Reconocimientos Poéticos



    La soberbia es propiedad exclusiva de la ignorancia.
    Cuando se discute con un ignorante, el ignorante es el que crece.



    ciprés1957

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