POEMAS RECOMENDADOS Y NUEVO TALENTO
29.3.2008
I.- POEMAS RECOMENDADOS
CREPÚSCULO
Se apaga la ciudad.
El día
entre los autos
_______da su piel de fénix
a las nubes.
La tarde
pernocta en su ceniza
abriendo rosas naranjas
a las sombras.
______ ______
Lluvia
a penas,
una oración de humedad
en el jardín.
El viento que mueve la tela con su araña
_______y yo
tatuando tu nombre
en el humo azul de mi cigarro.
[/indent]
HORIZONTES PARALELOS
Declinados extremos
saturaron ondulaciones,
pechos sobre dedos,
pudoroso el encuentro.
Coagulante saboreo,
humedeció reversiones:
dejándose advertir desde el ápice,
fuera y dentro del cuerpo.
-Dos almas,
horizontes paralelos-
Par: labios, manos, dedos,
-senos-
paralelos cual mar y cielo,
tendidos a sol y viento,
en el ocaso de una pasión
y al compás de un sólo deseo.
DOLOR
Me duele que la vida sea nada
dentro del devenir cósmico y crudo
que nos impone el fin y la llegada.
Me duele este camino tan desnudo
tan falto de calor y de resguardo.
Sin amparo ni arneses. Sin escudo,
para el pobre infeliz, para el bastardo
que sin querer es y que le hostiga
la discriminación, agudo dardo.
Me duele aquel abrigo que no abriga
y aquella soledad que sí acompaña
y la falsa piedad que no mitiga.
Me duelen la mentira, la artimaña.
La apatía que crece, mal tremendo,
como crece entre el trigo la cizaña.
Y me duele vivir, descaeciendo.
DEJA LO IMPRECISO DESNUDO
No te ocultes.
Ni te escondas.
Ni aun cuando dolida
supongas
que no soportas volver
a mañana
cruzar desnuda
por donde cruzaste
ayer
revestida
con atuendos de azucena.
No te calles
cuando te preguntes el ¿cómo?
y cuando escudriñes el ¿cuándo?
Cuando discurras ¿por qué?
Razona.
Haz un inciso y… rebusca
profundo, metido el brazo
husmea
en la talega de tu ayer
tu suerte, cuando menos
indagando.
Es que naciste: mujer.
Razona
Haz un inciso en la forma
y raya
con una coma
el renglón.
Y así, consiente,
que de nada, haga nada ¡libre
su condición.
Deja lo impreciso
desnudo
que el nudo que te limita
no es de nadie si no es tuyo.
Tuyo, y de ninguno otro.
como tu intento no es otro
que el desatarlo
¡con besos!
Que la espada es masculina.
Jamás te perteneció.
No te libera.
Te abruma en tu condición.
Mujer,
por todas tus venas fluyen
pujantes
del saber, inquietas ansias;
ávidas de libertad.
curiosas
cual vírgenes libertarias
las consciencias
creadoras. Resolutas.
Y ¡loor!
¡Huérfanas de tradición!
Y de costumbre que embrutezca.
Y del hábito que te limite.
Y de la creencia que te traicione
en tu divina condición.
Que te subyugue y programe.
Que condicione y limite.
Que subraye lo ilegible;
Y que mancille tu intención.
¡Ah, tú! mujer.
En ti, por tus venas corre
de tu género:
la esencia
que pujante fluye y llega
palpitante
la víscera tuya a pulsar.
Transciendes mujer.
Cuanto a subyugarte procura
y nada que ya fue
perdura
sin tu cobijo
sin tu alimento
sin tu premura
o sin tu razón.
SONETO CXXXVIII
Un año que ha pasado como el viento
silbando en mis oídos la tristeza
y al soplo de recuerdo, su fiereza
en pos de aquel desdén, vuelve en tormentos.
Un año y no han cambiado mis intentos,
un año y sigue intacta esta destreza
infame, si al llorar, aún más me pesa
cargar aquí en mi pecho al sentimiento.
Cruzándote en mis sueños de poesía
un año y sin pensar, se va de paso
intento rearmar al alma mía
que ayer íntegra fue, y hoy en pedazos:
un año y te amo igual, como aquel día,
un año y ya no estás, aquí en mis brazos.
Y aún queda preguntarme
si fue esto verdad en mi amor pequeño
si ayer fui tan feliz, quizás fue un sueño.
EN EL SILENCIO
En el silencio voy ganando mi terreno
Siento como si ascendiera por colinas…
Entretanto mis recuerdos van saliendo,
para darle paso a mis olvidos.
Del mar siempre guardo mi memoria fría
De su salado soplo, sobrevolando antenas
Y yo, niña, lo aspiraba, como soplo de aire tras
carreras.
Me siento infinita en esta noche oscura
Tras tantos viajes de ida y vuelta a mi
pasado.
Infinita de números y de pensamientos
De ideas volátiles y de finos cuentos.
Alegrando mi mente en las noches
Y mis mañanas de infancia perdida.
En el silencio mi negro se va volviendo blanco
Se va acercando el puro de mis hojas escritas
Y las que aún se sienten sin letras se desbordan
de alegría al saberse aún no vividas.
LA TRAMA
A los que estuvimos, a los que estamos.
Y a los que estarán.
sin embargo, no todos estaban en ella
esa red
donde nos dislocábamos
por un poco más de aire
pescados fosforesciendo
sin embargo
al carbonizador, sombra y augurio
le quedaban días descontados
uno o diez mil
seguía la respiración, nos la dábamos
trueque beso a beso a beso
tragados y mutilados
el árbol y los atardeceres
que no podíamos ver
succionábamos ecos
humos imperceptibles
así nos reconocíamos:
una música desde el siglo venidero
cristalizada y presentida
como hermanos del
fuego madre lluvia madre
de nuestros partos
perseguidos y postergados
revelación sangrienta
de las formas que nos acercaban
y nos buscábamos, inquietos al saber que
éramos
separados
pero éramos
y
sin embargo rozábamos
puentes torpes hacia el iris
a pesar de las agujas sin hilos
de los relojes sin retorno
Penélopes
pero no de noche o siempre de noche
pero sin desarmar nuestro pretexto de existencia
una llamada tocaba
cada uno en su pozo oía
milagro:
el diálogo deshojado de todos
con vergüenza semilla
dábamos flacos puñetazos
a la aldaba del que no era
y quería entrar
y si quería entrar era porque ya estaba
y si estaba era porque cortaba estrellas
y si cortaba estrellas era
porque quería la luz
sin embargo
el carbonizador no cree que pueda ser
pero
las estrellas no se recortan solas
hay manos nuestras
barro nuestro
pieles, pedazos, poemas, perdones nuestros
que las inauguran
cada crepúsculo
sobreviviendo por los pasadizos
entre los animales insaciables
sobreviviendo
sólo por sabernos
parte y hacedores
de
la trama
OTOÑOS
Un perro mira.
Tal vez desde su mundo en blanco y negro
entienda lo gris, un poco más que nosotros,
hombres citadinos,
que nos fuimos olvidando.
El viento se agranda
ante el Sol ausentándose de a poco.
En su forzoso oficio,
se mete por las hendijas de todo.
Como una lengua
en los huecos de los dientes
que fuimos perdiendo con el tiempo.
Ese aire moviéndose
nos hace sentir lo pequeños que somos entre tanto espacio.
Nos anticipa en la piel
el invierno que vuelve.
Ese que sentiremos
cada vez más profundo
cada año.
Las nubes nos dejan entrever aún el Sol.
El invierno será ya un cerrar los párpados.
La tristeza que yo llevo
la confundí con la alegría en bailes,
la pinte de esperanza en cantos.
No podrás verme el otoño en los ojos
hasta que llueva.
Disimulada con las gotas, las penas,
rodarán por las mejillas regando el suelo
para que otras semillas nazcan en primavera
a tener su oportunidad de ser felices.
Me quedo mirando como un perro las nubes negras.
El que sabe estas cosas
no puede estar triste.
Ni andar ladrando a otros su rabia.
RAÍCES INVERNALES
Raíces invernales
No te siento,
perdiste,
me perdiste,
me escapé un día,
sin decirte nada,
no se mojaron tus mejillas,
pero empiezan a hacerlo...
Y mis ramas no se alargan
hasta tocarte,
no pueden hacerlo,
no las sientes entrelazadas a las tuyas;
las podé y dejé morir...
no tuviste la fuerza para sostenerlas,
cegado esperabas que me nazcan raíces a tu lado,
y florecería...
Pero marchité,
antes de empezar a germinar.
En diciembre sólo se muere,
pero tú,
nogal de invierno,
creciste sin necesidad de mis hojas,
ni de sol,
sólo con el verde de las paredes,
que no duran,
¡nunca lo hacen!
Y me fui,
nuevamente lo hice,
y esperas,
esperas,
esperas...
nogal que nunca muere.
NO HAY CIELO
No hay cielo,
que vacío sentí
cuando supe que era el universo...
pensaba caerme de la tierra al cielo,
pero ahora resulta que este constelado
y a la vez solo espacio
se expande y se contrae
como si fuera un corazón
como si fuera un parto de Dios.
No hay cielo,
que vacío sentí,
era como abrir los ojos
y sentir a esos astros solitarios que nos miran
que en silencio se evaporan y fragmentan sobre mí.
¿No ves? No hay cielo!
tantas veces mirando lo que creía mi casa de puertas cerradas
pero no… estaba ante la inmensidad…
El universo se derrama, nos contiene,
se mueve,
y yo pensando en el techo de la casa del mundo.
LEJANÍA
A los lejos voces de la tierra pregonando
su dolor, a lo lejos el horizonte jugando
con un arco iris, distantes tus
palabras, distante tu presencia
A lo lejos tu cuerpo alabado en mis
oraciones, lejanía eres la maldición
de dioses, austero abandonado lucha
mi corazón por imaginar tu sentimiento
¡¡Ahh!! Los besos no entregados, los
sentimientos no revelados y escondidos
bajo aquella nube de lluvia que ya desaparece,
tus palabras nadie me las roba por que son
el fuego que me da vida.
Ya la tarde cae pesarosa sobre su ocaso,
las palabras cesan y el sentimiento se hace
amargo, ya la lejanía todo lo ha llevado
y tras ella tu presencia de mi se ha escapado.
La lluvia ha partido con su llanto incesante,
el cielo ha sonreído a esta tierra poblada
de mis cantares, la lluvia ya se ha ido y
aun espero, ¿Por qué te fuiste lluvia, y no
te llevaste mis lamentos?