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23.06.2007
1
Título: La Arrepentida
Autor:
Miltar http://www.mundopoesia.com/foros/poe...repentida.html[/center]
LA ARREPENTIDA
Acaso esta tristeza pronunciada
con mi voz maquinal de autómata
resistiendo la embestida de la aurora,
tejiendo escarpines con tu nombre
para el niño “yo” que tiene frío de vos.
¿Me condeno al pasado? ¿Me resisto
al presente? ¿Le temo al futuro, sin vos?
¿Le temo? Lo cierto no es lo puro.
Lo que salva y lo que muerde, no es.
En cambio vos, y yo, acaso, también
morimos. ¿Estamos muertos?
¿Sobrevivís a la ausencia de mis manos?
Tus huesos se fundieron en la cruz
de mi pesar, que arrastro por las noches.
¿Te acordás de esa noche? ¿Arrepentida?
¿Por qué decidiste echarte atrás?
Echarme a andar, ciego, doliente
como una oración que se lanza
hacia la tormenta, implorando
que deje de doler. Pero ¿Qué parte
de mi mismo duele? ¿Qué parte de vos
viene a postrarse en mi lecho y me hiela
el cálido sueño, el amor?
¿Arrepentida?
Mi voz es la demanda insolente
mas no hieren sus palabras
porque ellas mismas son heridas;
pedacitos de cristal.
Mil reflejos de tu rostro, impúnemente
hincado en la carne.
SILENCIO
Acállame silencio, en la pureza de tus brisas,
hazme sonido real entre tantas momias
y que mis labios besen fuerte el momento.
Cuando las aves se dispersen en el cielo
Vuelca mis ojos en el azul sereno.
Acállame silencio por si la muerte llega,
¡No me tome por sorpresa en el invierno!
Sin siembra buena y sólo huecos secos,
con rastros de viva y perfumada a muerto.
Así que habla silencio, que si yo callo
deberás sonar tu primero.
FORO DE ADULTOS... ENTREN CON DISCRECIÓN
Sortilegio de luna,
festín de reptiles,
foro de adultos…
entren con discreción.
Sangramos como todos los demás,
quemamos los harapos del eufemismo,
nos corremos, nos hacemos palabra,
exhibicionistas del acto poético.
Pocos nos dejan su tarjeta de visita,
doble, triple, esquizoide moralidad,
cuando llegue el momento
susurraré “te quiero”
y el mundo dejará de respirar.
No tengo miedo, no estoy perdido,
no me obsesiono
con un placer de fotografía,
aún necesito estar vivo
como el que más.
Quizá la distancia sea tan pequeña
que no se distingue el final,
volveré a tus piernas
a enterrar mi dolor.
Sortilegio de luna,
festín de reptiles,
foro de adultos…
entren con discreción.
ROMEO NO LLEGA ENTRE TANTAS LUCES
Y no era sorpresa buscar
una forma bajo el papel o ruido
de partes sueltas que se golpearan.
Sobre la cama, el nombre
señalaba el lugar, nos acoplamos
durante los sueños a tantear
los minutos que pasan como rastrillos.
Esa guirnalda verde y roja se llama
lluvia, afuera las gotas vuelan.
Esperamos.
El árbol no da sombra, abajo
descansan los pies, la mano
se esconde entre el poema y las piernas,
lentamente la abro y descubro el tesoro.
Romeo no llega entre tantas luces.
No esperamos.
Es la hora del permiso, el momento
de la música y los goces,
el más grande es para ti, un espacio
con amores y placeres, tan perfecto,
que duele.
AL PRIMOR DE LAS SOMBRAS
Me vas arrastrando enferma sombra de mármol,
no lo niegues,
devuelto para ser más oscuro en tu valle de sombras
donde los prontos exilios crecen como la tormenta
y el tiempo se desgrana de tus dulces labios.
¿Dónde estás?
todo es tan confuso y tu mano se resbala por mi vacío,
la ausencia tiembla por la mirada del recuerdo
y yo no tengo ningún cielo que abrir para brindarte las estrellas de tu luna,
¡oh¡, trémulo amor mío…
Me siento impensable,
apenas escarchados mis dedos por los versos que gritas de tu silencio,
delirios y delirios de tu aliento
y el fulgor que predomina nubes de tu rostro
para darme cuenta que estoy más solo que la noción de un inhallable sueño.
Pensádote reina sobre el negro entorno
los paraísos artificiales me llueven del diluvio de tu absoluta belleza,
yo seré para ti más sombra que la sombra que florece de tu infinita alma.
PASAJERA
Escúchame,
aunque sólo pretendas
que salgan flores,
precisamente rosas con espinas
como espuelas de gallos,
por mis oídos,
y que te hablo a voz en cuello
por mis ojos adoloridos y cansados
de amar tanto vacío…
Háblame,
aunque sean mentiras de libros
o quejidos de amante en aceite verde.
Necesito de ti como el árbol de la tierra,
tu textura de liebre silvestre
y tu pelo de gamuza alborotada
de pantera selvática…
Ven conmigo
al fondo de la copa de buen vino,
apaga la luz,
que yo aquí tengo el sol
bajo cobijas….
LAS SOMBRAS
No me vengas ahora con que no temes a las sombras…
Hablo de aquellas que se empapan de sangres contrarias,
cuando invaden el flujo fatal en nuestras venas,
y buscan como almas de pájaros las paredes del cráneo,
para pintar sus símbolos super-reales.
Hay, eso sí, cerebros atroces,
como cuchillos finos,
que logran hacer treguas anémicas
con estas damas amorfas,
y de pronto ves unos sesos danzando sobre las aguas leteas,
componiendo requiems impensables con las flautas oscuras.
Otros…, los que son débiles como las nubes del verano,
no pueden beber esas luces de miedo,
que se levantan en enjambre
como una plaga de moscas,
entonces les consume un asombro vidrioso,
y un mutismo antifebeo.
Mas no importa, y te repito, que no me vengas
con que no temes a las sombras;
si sobre todas las carnes hay, y siempre ha habido,
un decreto de tinieblas.
EL HORNO DEL CIELO
... Porque el amor se quedó
colgado de no sé dónde.
El recuerdo está suave
en los hornos de pan
de las nubes.
Bollitos calientes,
que al abrirlos,
tienen sorpresa.
Miga de pan, no.
Miga de corazones...
... esas migas que se toman
con dos dedos,
se llevan a la boca
y no se comen,
se besan.
La tarde trae una brisa,
sin prisa.
Andares cortos,
para que te roce la pluma,
toda la extensión finita de los labios.
Va paseándose coqueta y elegante,
dejándose caer,
como haciéndose la distante.
Pero ahí está,
en tu vera callada,
jardín de flores,
que musitan, con los ojos cerrados,
tantos cantos de flores,
tanto recuerdo,
tanto latir y sin desesperanza,
deja colgados a los latidos del alma
en el espacio que ocupa el vacío que deja
el sol del ocaso y su espacio.
Que recuerdes suave, muy suave,
y en los cielos te harán corona,
las golondrinas.
Y en el primer vuelo rasante
de un atardecer,
ellas seran el tocado,
que te vista la cabeza
y sin cubrirte la frente,
sepas que ya te están llegando
los olores de ese hojaldre,
recién horneado.
A LOS PIES DEL FRÍO
Empequeñecido
a los pies del frío
guarda de una sonrisa las sobras,
sin luces escalando la ausencia
siente dilatarse la tristeza.
Como en latidos arrebatados
se duele y maldice
y dislocando al miedo
yace cubierto de silencio impropio, terco.
Su flor
detrás del agua clara
flota en la nada.
El racimo de palabras las desprende
caducando sus relámpagos en el tiempo,
sabe de las flamas quedas
arañándole el último propósito.
Y no fue bien recibido el llanto ni el alarido
no dejó la puerta abierta a la locura
ni la sangre se marchitó sobre sus manos dedicadas
para agonizar sin esfuerzo.
No quiso robarse el alma
que al cosmos paseaba en sus noches lunáticas
desde sus lutos y llantos descompuestos.
A fuerza de cantarle a la Muerte
y descargarle el fusil con el pensamiento
inquieto y mudo
esperó el no regreso.
Sin nadie mirando otro reverso,
huyó hacia la tierra del desaliento
donde ya no suelen haber
mas que madrugadas derribadas para quien no supo
escuchar en seco
temprano su lamento.
SIN TÍTULO
¡Qué libertad me dejas!
Socorrer el perímetro de la sala por la noche,
dejando a un lado el recuerdo.
¡Qué faena libre de reproche!
pausando la caída, a la deriva;
en caudal de tu ingrata memoria.
¡Qué complejidad de vidas!
Ajustando el sinsabor de un cruel dolor,
malhechor acechante,
sin horas para comidas, sin color,
de mi vida ocioso traficante.
¡Qué libertad me dejas!
Pegado a un escritorio por horas,
nimio ser pensante, débil constante,
sabiendo de tu libre elección,
con lágrima seca y latigante,
sin escudo,
sin barrera,
sin trofeo ni estante.
Qué ironía mas ingrata,
sabiendo que tu partida no es más que una etapa:
que venía,
navegando deslizada,
como suave viento en frazada,
sin saber al final; que ata,
que duele dulce y armoniosa,
que arde,
que mata.