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En el restaurante chino
Veinticinco años de espera
no se miden en relojes.
Lo sé porque odiabas mi verbo:
si negro, si opaco, si triste.
Y era una forma de negar el tiempo,
hablarme de algún retrato,
desnudarte en un libro,
cantar conmigo
la lenta caída de los raíles.
Nunca comprendí el espacio
que parecía nudo.
Por eso ahora te cedo mi mesa
y no encuentro
en el menú del restaurante chino
ni tu cuerpo ni mi hambre.
Reconóceme Mírame ya,
reconóceme en el tiempo de una mirada,
de un suspiro o de un beso.
Si me paro un poco
en el momento en que la noche cae insondablemente
entre mis sentidos y los tuyos,
en los momentos de las vastas soledades perpetuas
que cobijan mis auroras y mis diferentes soles,
y mis diferentes días, ¿me reconocerás?.
Yo soy la sombra que se escuda entre
los diferentes pliegues de tu piel, de tu deseo, de tu falda,
de tus órganos más queridos y guardados,
de tu vientre.
Yo soy la sombra que no pide permiso para atraparte
entre las manos de arcilla de unos versos,
y a través de las horas, de los días.
Yo soy el destino,
cruel, marchito y envejecido
por la daga que van dejando tus huellas
en el camino de este largo soñar,
que es la vida. A Salma... Las cosas “Las cosas nos reclaman
su parcela ante la historia”.
Carmen Iglesia.
Convivo con la fría franqueza del acero. Con la dúctil rebeldía de la teca y hago mía la memoria angosta de la piedra. Estoy con ellas, con las cosas y ellas me reclaman una especial vigilia, un sincero recelo ante el olvido. Carta breve y caritativa a un pintor ciego Señor pintor:
El camino rojo que lleva a su casa
esta tarde se ha inundado de ojos,
todos nadan en ellos
parpadeando despreocupados las aceras,
y yo,
he ido a buscarle como es costumbre,
mordiendo el asfalto, susurrando silencios
y he tropezado, pupilosamente
entre pestañas necias y puntiagudas,
encontrándole,
usted ha estado ahí
pintándole ojos a la calle,
pues sus escasas riquezas le han privado de lienzos
y en lo retorcido de mi mente, he pensado
que usted pudiese pintarse unos ojos,
sin remuneraciones
yo
me ofrezco como lienzo. Matices; Rimas IX Inspirado en la obra de Gustavo Adolfo Bécquer (rimas)
"...sombras de un sueño son que perseguimos;
¡despertar es morir!" -Bécquer
Matices; Rimas IX
Raúl Castillo Soto
"Quisiera ser, el respiro en tu espalda
y propiciar nuestro esperado encuentro,
en tu aliento cavar, llegar bien dentro,
suavemente mecerme en tu giralda.
Saciar nuestra sed en fuente esmeralda,
ser de la carne un sismo y su epicentro,
moviendo de tu suelo el propio centro;
...junto al viento soplar, tu bella falda."
6/24/2007 Imaginándote. Imaginándote.
Yo beso la arquitectura de tus hombros
y la hojarasca de tu boca,
y un agridulce sabor a tamarindo
de tu piel mana por la mía.
Yo me quedo extasiado en tu belleza
contando los destellos de tus estrellas.
Tu silueta, cortada sobre la blanca sábana
y aquella dejadez de las mañanas…
Mentiras que yo me cuento cada día,
porque ni la fresa de tu boca,
ni las manzanas de tus pechos,
ni las uvas de tus besos, a mi me rozan…
República República Y yo, así como se saborea una fruta
te besaba con toda la boca
un poco por todas partes, monte, valle, llanura.
Paul Verlaine
Tomé entre mis manos la copa
de sus muslos y caderas.
Sobre mis hombros sostuve
el centro de su mundo.
Sacié mi sed con su pecado.
Colmé mi boca con su aroma.
Abracé el pomo que abre todos los umbrales.
Sumergí mi ágil verbo en su bahía.
Desgrané cada pudor con mis susurros.
Recogí el testigo que derramaban sus jadeos.
Exploté el rubor rojo que invadía sus mejillas.
Recé a afrodita arrodillado ante su cama.
Recorrí la anatomía abrupta de sus formas.
Me culpo de buscar su muerte,
de liberar al alma de su hábito,
de pervertir a aquella joven con retórica,
de ser su Sócrates. Mea culpa.
Cuento de la niña enlutada
Pobre mi niña enlutada
solita por la alameda
con su carita tan triste
camino de la arboleda
muy cerca de la laguna
como solloza mi niña
como suspira la luna
Dicen que va y se sienta
junto a una tumba sin nombre
y que en ella yace un hombre
que llegó un día de paso
pero que al ver sus ojazos
quedó tan enamorado
que locamente prendado
le dió a la bella una flor
como prueba de su amor
sellando su compromiso
Que linda se ve mi niña
con carita enamorada
sus ojos llenos de luz
sus mejillas sonrojadas
Y cuentan que esa noche,
la luna
quiso más tarde acostarse
para mirar a los novios
que no dejaban de amarse
Se marchó el joven muy tarde
y al llegar a una esquina
a traición y por la espalda
entró la daga asesina
Ay como sufre la novia
de negro toda vestida
le mataron a su hombre
sus labios están sellados
y jamás dijo su nombre
Hoy el sol esta más alto
y la niña está de blanco
se fue temprano a la iglesia
rezó en silencio a la virgen,
y el crucifijo besó
se fue sola a la arboleda
y nunca más regresó
Y ya se corre el rumor
que cuando sale la luna
y en el agua se refleja
se puede ver la pareja
y la gente esta diciendo
que mi niña, no está triste
mi niña va sonriendo
Tus noches Un manojo de reflejos
destellando en lo oscuro
como pétalos de fuego
adornando las ansias.
Tus dedos cincelando
el cuenco de mi espalda
y tus labios tatuados
a fuego en mis alas.
Surcamos el cielo
enredados en las ganas
y un murmullo quedo
el latir acompasa.
Millones de sueños
se vuelven palpables
desde que tus noches
duermen en mi almohada.