Bueno, Dilia, siempre es interesante leer tus poemas y prosas sobre Bolívar, Padre Ideológico y Militar de tantas república suramericanas, inspirador de la idea del Estado nacional soberano moderno entre los latinoamericanos en general y, no olvides, de un ideal más alto, confraternizador, la Unidad Continental. Este poema me recuerda el hecho de que Bolívar es un pionero de las constituciones indigenistas. No sé si te inspiraste en el Decreto Indigenista de Bolívar que él expidió en el Cuartel General del Rosario de Cúcuta, a 20 de mayo de 1828, donde pedía la entrega o devolución de la tierra a los indígenas, que él llamaba «los naturales» y propietarios legítimos, cualquiera que sea el lugar / o tierra / que alegue para poseerla y, si un blanco se la quitó, mejor que la devuelva. Eso sí que es valiente.
En otro artículo del Decreto destaca la educación, la formación de escuelas, comenzando a los 4 años (imagina educación pre-escolar, Kinder), gratis de 4 a menores de 14 años; incluye la enseñanza de religión, aritmética y los derechos y los deberes del hombre y del ciudadano de Colombia y cada región indígena que se contuviera en la Gran Colombia. Hoy, como ayer los españoles, tratan de hacer a Bolívar como un masón, medio ateo, reformero modernista y libertino.
Creo que sólo un profeta y genio intelectual como Martí y Sucre, cuya muerte Bolívar la lloró, merece esos calificativos de tu poema. Más tarde, a su muerte, quizás sólo los merecerían el Apóstol cubano José Martí y otro caribeño, Eugenio María De Hostos, de Puerto Rico, el más sabio en la vida civil como educador y pionero de la sociología moderna.
Observo que mencionas a unos indígenas peruanos y bolivianos, sin dar sus nombres, ¿no sería conveniente darlos como parte del título del poema? O en una dedicatoria como sugerencia o precisión histórica. En la estrofa final hablas del Párroco altoperuano, boliviano con verso profético, ¿quién?
Creo que tu épica necesita de esos nombres... De mis lecturas sobre Bolívar recuerdo cuando se le compensaba, con millones de pesos y honores como Libertador, y ya enfermo, rehusó las compensaciones, dejó Arequipa, el Cuzco y el Alto Perú, y abrió el camino al establecimiento de Bolivia como nación independiente.
Ese país le ofrece como honor, una república en su nombre. La hoy Bolivia. El muere dos días después.
Tenía otra curiosidad que a lo mejor puedes orientarme. De boca alguien me dijo que la palabra Venezuela en realidad viene de una palabra indígena de la lengua o tribu añú, pobladores de la laguna de Sinamaica, y que significa «Agua Grande»?
¿Sabes la palabra indígena a que se puede deber el nombre? porque tenía entendido que Venezuela adquirió tal nombre por influencia de italianos homenajeando a Venecia («pequeña Venecia»). O como decir <venecita-vene[zue]-lita).
Bien, saludos, Dilia
carlos



El IndÍgena Boliviano Y El IndÍgena Peruano
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