Los conté, y serán veintiuno.
Los que caerán despacio mientras miras,
los que obrarán milagros en tus sueños,
y acariciarán con susurros tu cuerpo.
Lenguas suaves como sedas adorando,
abrigando con aceites que resbalan,
perfumando las estancias donde peques...
Y guardando tu sonrisa en los estanques.
No son veinte porque acabarían pares,
son impares para terminar en sí.
Porque tú crees, igual que yo creo,
igual que el viento y la lluvia en los cristales,
que el deseo, como viene aquí se queda,
y lo encerramos para que no se escape.
Y regamos con pétalos de rosas los recodos donde gemimos,
donde lloramos,
gozamos,
me tumbas,
me vuelves,
me agarras,
me besas,
me tienes,
me rozas,
me muerdes...
Veintiún pétalos de tules...
para acostarme a tu lado...
para sentirte dentro, abrigada y suave, como tú sabes.
(Soñar, soñar, soñar, si ya lo se los sueños, sueños son, y en ellos mi corazón vuelve a latir… sigo soñando para que algún día se puedan hacer realidad)