Don Genaro era un fantasma
que desde hace tiempo vivía
en un viejo caserón,
heredado de su tía
Estaba feliz allí
y solo le preocupaba
que alguien comprara la casa
y se tuviera que ir.
Cada vez que aparecía
alguien con esa intención,
Genaro los ahuyentaba,
haciéndose el fanfarrón.
Corría por toda la casa.
Se vestía de vampiro.
Abría y cerraba puertas
y lanzaba algún aullido.
La casa no se vendía.
Iba pasando el tiempo,
porque nadie se atrevía
a vivir con fantasma dentro.
Hasta que llegó un valiente
y la casa le gustó.
Se la dejaron de "oferta"
y al final, se la quedó.
Lo primero que pensó,
porque era un tío cortés,
fue saludar al fantasma,
ya que estaba allí antes que él.
No hubo ningún problema.
El encuentro fué muy grato.
Estuvieron platicando
y llegaron a un buen trato.
Acordaron que Genaro,
se podría aparecer
tres días a la semana,
siempre que se portara bien.
Así se quitaba el "mono"
y no estaría frustrado
y de paso, el nuevo dueño,
le tendría controlado.
Si te ofrecen un buen "chollo",
aunque sea con fantasma,
no lo dudes ¡pillalo!
¡Que el horno no está "pa bollos"!
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