Querida Mary Carmen, como público eres estupenda, pero como amiga no tienes precio. Muchas gracias como siempre por tu amabilidad y tu indulgencia con mis tontadas. Me atreveré, ya que me lo pides, a mandarte algo de lo que escriba, pero procuraré que sea en este mismo tono, divertido y jocoso, aunque la mayoría de lo que escribo por ahora es más bien oscuro y gótico. Uno tiene que ser fiel a sus sentimientos en cada momento, y ahora tocan las sombras, ya vendrán las luces.
De nuevo gracias y recibe a vuelta de correo el cariño y los besos amontonados que me mandaste.

Carlos.