A la licenciada:

Una licenciada anda suelta
pisa a fondo sin freno, sin techo,
licenciada hecha de pura fiesta
¡oh que tormento!, ¡oh que despecho!

Yo pensé que no hallara siesta
mas no encuentro esto como hecho,
guarda tus libros en una cesta,
pierden su brillo, sí lo sospecho.

Doy fe por lo que firmo y fecho
que lo relatado es pura balada,
mantén este poema, siempre en tu pecho.