Poema titulado El otoño y la calvicie en la sección Poesía Cómica, sarcástica (sainetes y otros) , de la categoría Poemas Generales; Cuando los arboles pierden el pelo
y nuestras pobladas cabezas las alargadas hojas,
es cuando un ciclo se está acabando,
...
Cuando los arboles pierden el pelo
y nuestras pobladas cabezas las alargadas hojas,
es cuando un ciclo se está acabando,
y calvos nos vamos quedando a pesar
de los emplastes que en la calva a todas horas,
nos estemos aplicando.
Los árboles que al final despoblados se
han quedando al terminar su estación,
no necesitan emplastes para la nueva floración,
tan solo la Primavera y que su savia altera
es suficiente para ver al llegar esta estación,
y reverdecer unos brotes de esmeraldas
bajo el sol.
El humano es otra cosa difícil de comparar:
no necesita de estación para su calva asomar,
cuando la misma aparece no existe avance
o emplaste que la pueda controlar, debiendo
estar preparados con una boina o sombrero,
de paño o quizás de cuero, con el que poderla tapar,
si no queremos que la misma se nos vaya a constipar.
¿Quién no ha caminado alguna vez a lo largo de su vida,
por una alfombra de hojas en Otoño
y por el suelo marrón esparcidas?,
fiel reflejo de las enormes y verdes cabelleras,
de aquellas arboledas con sus árboles gigantes,
que cubrieron esas zonas del tórrido
sol del Estío tan seco y tan agobiante;
para permitir nuestros pasos bajo sus copas sagradas,
sin pedir a cambio nada.
Debemos tener cuidado cuando las hojas pisamos,
son el reflejo más fiel del que cae de lo más alto,
igual que nos pasara cuando este mundo dejemos,
sin importar condición, cargo, ni nuestro alcanzado puesto,
puede que el humano más humilde sea
el único que lleve flores a nuestros restos.
Cuando los arboles pierden el pelo
y nuestras pobladas cabezas las alargadas hojas,
es cuando un ciclo se está acabando,
y calvos nos vamos quedando a pesar
de los emplastes que en la calva a todas horas,
nos estemos aplicando.
Los árboles que al final despoblados se
han quedando al terminar su estación,
no necesitan emplastes para la nueva floración,
tan solo la Primavera y que su savia altera
es suficiente para ver al llegar esta estación,
y reverdecer unos brotes de esmeraldas
bajo el sol.
El humano es otra cosa difícil de comparar:
no necesita de estación para su calva asomar,
cuando la misma aparece no existe avance
o emplaste que la pueda controlar, debiendo
estar preparados con una boina o sombrero,
de paño o quizás de cuero, con el que poderla tapar,
si no queremos que la misma se nos vaya a constipar.
¿Quién no ha caminado alguna vez a lo largo de su vida,
por una alfombra de hojas en Otoño
y por el suelo marrón esparcidas?,
fiel reflejo de las enormes y verdes cabelleras,
de aquellas arboledas con sus árboles gigantes,
que cubrieron esas zonas del tórrido
sol del Estío tan seco y tan agobiante;
para permitir nuestros pasos bajo sus copas sagradas,
sin pedir a cambio nada.
Debemos tener cuidado cuando las hojas pisamos,
son el reflejo más fiel del que cae de lo más alto,
igual que nos pasara cuando este mundo dejemos,
sin importar condición, cargo, ni nuestro alcanzado puesto,
puede que el humano más humilde sea
el único que lleve flores a nuestros restos.
joanmoypra/2011
Preciosooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo oooooooo!!!
Un lindo mensaje siempre dejas tras esa bella pluma...felicidades joan.
saludos insulares
pincoya.
No es importante la gorra amigo,
habiendo un funcional peluquin,
que el cartón nos disimula y
nos hace más pillin, dejándonos
la cabeza enfundada cual gallardo maniquí.
Aunque como decía mi abuelo
que hace lustros esta en el cielo:
"Nunca he visto un burro calvo,
ni una calabaza con pelo"
Preciosooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo oooooooo!!!
Un lindo mensaje siempre dejas tras esa bella pluma...felicidades joan.
saludos insulares
pincoya.
Gracias otra vez Pincoya
por de nuevo pasar tus ojos
por mis nuevas ocurrencias
sobre los muchos calvos,
los unos ocasionales como
son los vegetales y luego
los presumidos que somos
los seres humanos de los
cuales muchos quedamos
con el pelo que nacimos.
Cuando los arboles pierden el pelo
y nuestras pobladas cabezas las alargadas hojas,
es cuando un ciclo se está acabando,
y calvos nos vamos quedando a pesar
de los emplastes que en la calva a todas horas,
nos estemos aplicando.
Los árboles que al final despoblados se
han quedando al terminar su estación,
no necesitan emplastes para la nueva floración,
tan solo la Primavera y que su savia altera
es suficiente para ver al llegar esta estación,
y reverdecer unos brotes de esmeraldas
bajo el sol.
El humano es otra cosa difícil de comparar:
no necesita de estación para su calva asomar,
cuando la misma aparece no existe avance
o emplaste que la pueda controlar, debiendo
estar preparados con una boina o sombrero,
de paño o quizás de cuero, con el que poderla tapar,
si no queremos que la misma se nos vaya a constipar.
¿Quién no ha caminado alguna vez a lo largo de su vida,
por una alfombra de hojas en Otoño
y por el suelo marrón esparcidas?,
fiel reflejo de las enormes y verdes cabelleras,
de aquellas arboledas con sus árboles gigantes,
que cubrieron esas zonas del tórrido
sol del Estío tan seco y tan agobiante;
para permitir nuestros pasos bajo sus copas sagradas,
sin pedir a cambio nada.
Debemos tener cuidado cuando las hojas pisamos,
son el reflejo más fiel del que cae de lo más alto,
igual que nos pasara cuando este mundo dejemos,
sin importar condición, cargo, ni nuestro alcanzado puesto,
puede que el humano más humilde sea
el único que lleve flores a nuestros restos.
joanmoypra/2011
Hola,
muy buenas ocurrencias
sanos consejos, hay que tener
cuidado. jejejejejeje
Un saludo y estrellas
¡SONRIE1
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