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Cierto capitan

Poema titulado Cierto capitan en la sección Poesía Cómica, sarcástica (sainetes y otros) , de la categoría Poemas Generales; Cierto capitán un día tras cruzar el mar bravío atracó con su navío en la costa de Almería Pardique, que ...

Tema: Cierto capitan

  1. #1
    Poeta Reconocido Childe tiene mucho de que estar orgullosoChilde tiene mucho de que estar orgullosoChilde tiene mucho de que estar orgullosoChilde tiene mucho de que estar orgullosoChilde tiene mucho de que estar orgullosoChilde tiene mucho de que estar orgullosoChilde tiene mucho de que estar orgullosoChilde tiene mucho de que estar orgullosoChilde tiene mucho de que estar orgullosoChilde tiene mucho de que estar orgullosoChilde tiene mucho de que estar orgulloso Avatar de Childe
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    26 jul, 06
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    Predeterminado Cierto capitan

    Cierto capitán un día
    tras cruzar el mar bravío
    atracó con su navío
    en la costa de Almería
    Pardique, que así se llama
    el famoso paladín
    viene del otro confín
    en ayuda de una dama.
    El experto timonel
    hombre vivaz y despierto
    condujo el magno bajel
    a la bocana del puerto.
    Después de arriar las velas
    vistióse el buen caballero
    le acompaña su escudero
    de mote vanidalelas.
    Tocado con un sombrero
    con dos plumas de faisán
    cabalgaba el capitán
    nube de polvo el sendero
    en el cinturón puñal
    al otro lado la espada
    llegaron a la posada
    salió al instante un zagal

    - ¿desean sus señorías
    que le procure aposento?
    ¿desean tomar asiento?

    -¡vasta ya de correrías!
    desmonta fiel escudero
    pasemos la noche aquí
    entra en la posada y di
    de mi parte al posadero
    que tras tan largo el camino
    nos ponga bien de comer
    y nos sirva de beber
    dos jarras del mejor vino.

    A la mesa se sentaron
    tras colgar en un perchero
    espada, capa y sombrero.
    Después de cenar hablaron
    con la joven del mesón
    buscaba brazo y espada
    que vengase su traición
    y también ser consolada
    de abstención tan prolongada.
    Mentisol era su nombre
    Y desposó con un hombre
    que despreciando su amor
    dejó huérfano su honor
    huyendo por la ventana
    loco por una gitana.

    -¡ Decidme presto quien es!
    ¿ vive quizá en esta villa?

    -es un truhán de Sevilla
    y yo me rendí a sus pies
    destrozo mi juventud
    y me dejó abandonada
    cuando estaba embarazada
    a punto de dar a luz.

    -¡Vive Dios! Que habrá venganza
    ahora que yo estoy aquí
    renovad vuestra esperanza
    y tened confianza en mí

    -jamás vi tal cortesía
    tan apuesto y tan galán
    yo quiero a este capitán
    dentro de la alcoba mía

    -¿cuánto ha, que sucedió
    lo que acabáis de contar?

    -han debido de pasar
    desde que el adiós me dio
    al menos veinte años ya

    -pardiez que estoy contrariado
    entonces ¿qué mas os da
    de quien esté enamorado?



    tenéis juventud y hacienda
    sois bella e inteligente
    tendréis algún pretendiente
    que a vuestro amor le convenga

    -sabed gentil caballero
    que es el mismo mesonero
    un verdadero demonio
    quien me pide en matrimonio
    y esta rendido a mis pies
    un caballero italiano
    un notable castellano
    y un chulito cordobés
    ¿quererme a carta cabal?
    uno, en la ciudad condal
    mas escuchad sin enojos
    desde que os vieron mis ojos
    a todos les dije adiós
    y no hay mas hombre que vos.

    -Tened cuidado señor
    esta joven damisela
    tiene encima mas escuela
    que un santo predicador
    vayamos a descansar
    no vea en esto reproche
    mas es cerrada la noche
    y habremos de madrugar

    - pues tenéis razón, adiós
    que durmáis bien bella dama

    -mejor durmiera con vos
    acostados en mi cama.

    Justo al despuntar el día
    se pusieron en camino
    en un viejo pergamino
    escribió una poesía
    a la dama del mesón
    abriendo su corazón
    el capitán le decía



    Ayer después de cenar
    me cautivaste morena
    con perfumes de azahar
    ahora sufro la condena
    de no contemplar tus ojos
    no besar tus labios rojos
    y tenerme que marchar.

    Al leer el manuscrito
    la dama de la posada
    quedó tan desconsolada
    que ahogando en su pecho un grito
    llamó al capitán, maldito
    mas tarde quiso gritar
    pero se puso a llorar.

    Cabalgaron sin cesar
    y apareció de repente
    la pétrea imagen de un puente
    que tuvieron que cruzar.
    Córdoba estaba allí
    con sus erguidas almenas
    y sus mujeres morenas
    con los ojos de rubí
    una, los trajo hasta aquí
    una dama adinerada
    que tenía secuestrada
    un descendiente abasí.

    Viniendo de Malta hicieron
    en Túnez breve parada
    y en el puerto conocieron
    a un oficial de la armada
    cautivo del moro infiel
    cerraron trato con él
    y ellos se comprometieron
    a liberar a su amada
    así que se despidieron
    dejando al cautivo allí
    después vinieron aquí
    a cumplir con lo pactado
    así es como habían llegado
    a la meca andalusí.

    Cómo lograron burlar
    tan estrecha vigilancia
    cómo una vez en la estancia
    se pusieron a escuchar
    y como cuando escucharon
    a la vez se preguntaron
    ¿qué hacemos aquí los dos?
    es muy triste de contar
    pues que vieron ¡vive Dios!
    que la dama en el lugar
    estaba mas que encantada
    y nada hacía pensar
    que estuviera secuestrada.
    Era lo que parecía
    al más torpe observador
    una lujuriosa orgía
    en su máximo esplendor.
    Disfrutaba la cristiana
    despanzurrada en el lecho
    cuando observó que al acecho
    allá, junto a la ventana
    dos intrusos la miraban
    y al parecer la invitaban
    a salir de aquel lugar
    mas tarde fueron a dar
    los tres a una misma pieza
    y allí el capitán empieza
    a explicar con impaciencia
    la causa de su presencia
    era llegada la hora
    de su inmediata evasión.
    Conminóles la señora
    sin dar mas explicación
    a esperar en el jardín
    permaneciendo escondidos.
    Allí fueron recibidos
    por el tirano delfín
    rodeado de soldados
    que se mostró agradecido
    por los servicios prestados
    entraron en dura liza
    vendieron cara su piel
    les dieron una paliza
    amarga como la hiel
    y por la puerta salieron
    y por la calle rodaron
    a la dama maldijeron
    de su suerte renegaron

    -vayámonos capitán
    mañana será otro día
    no vi mujer más arpía
    ni tan malvado sultán.

    Partieron al día siguiente
    les sorprendió la mañana
    cruzando de nuevo el puente
    de la ciudad musulmana.

    -Volvámonos a Granada
    cabalguemos sin parar
    que no quiero retardar
    el encuentro con mi amada.

    Reverberaba el paisaje
    bajo el astro justiciero
    un tenebroso oleaje
    de fuego sobre el sendero.
    Por las extensas llanuras
    solo se ven dos figuras
    flotando en el horizonte.
    Cuando el sol ya se apagaba
    huyendo detrás del monte
    de rojo el cielo pintaba
    y franco paso dejaba
    a la luna blanquecina
    y un aire fresco soplaba
    de la sierra granadina.
    Un poco más tarde vieron
    a lo lejos perfilada
    la casa tan anhelada
    y hacia allí los dos corrieron
    pletóricos de alegría
    quemando así la energía
    escasa que les quedaba.
    El capitán esperaba
    estar pronto con su amor
    para aliviar su dolor.

    Pero en una encrucijada
    cayeron en la celada
    de un grupo de bandoleros
    les quitaron los dineros
    las ropas y las monturas
    fueron sin cabalgaduras
    y menguados de equipaje
    hasta el final de su viaje.
    Así la noche han pasado
    tumbados en el pajar
    por no poder sufragar
    un jergón mas adecuado.
    También les dieron razón
    de la dama del mesón
    huyó al día siguiente
    con un nuevo pretendiente.
    Partieron desconsolados
    cuando despuntaba el día
    en dos pollinos prestados
    a la costa de Almería
    le decía el escudero
    al caballero tristón
    -venga furia de tritón
    riñamos con beréberes
    o el gigante Polifemo
    pero no seáis tan memo
    de mediar por las mujeres.

    -cierto es, vanidalelas
    ¡deprisa, izad las velas
    hagámonos a la mar
    y todo el mundo a cantar

    ¡Que es mi barco mi tesoro
    que es mi dios la libertad
    mi ley la furia y el viento
    mi única patria la mar!.

  2. Remueve la publicidad y ayuda con el mantenimiento del portal Grupo Mecenas

  3. #2
    Poeta que no puede vivir sin el portal Ana Clavero tiene un aura espectacularAna Clavero tiene un aura espectacularAna Clavero tiene un aura espectacular Avatar de Ana Clavero
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    Predeterminado Re: Cierto capitan

    Jaajajaja ¡Válgame el Cielo! alguna de salvará, no?

    Gracias Childe. No me fui con la sonrisa a la cama, pero me he despertado con ella y eso es síntoma de que está será un buen día.

    Un besazo

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    Ana Clavero
    © Ana Clavero y Marina Azul. Reservados todos los derechos
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