Poema titulado Cierto capitan en la sección Poesía Cómica, sarcástica (sainetes y otros) , de la categoría Poemas Generales; Cierto capitán un día tras cruzar el mar bravío atracó con su navío en la costa de Almería Pardique, que ...
Cierto capitan Cierto capitán un día
tras cruzar el mar bravío
atracó con su navío
en la costa de Almería
Pardique, que así se llama
el famoso paladín
viene del otro confín
en ayuda de una dama.
El experto timonel
hombre vivaz y despierto
condujo el magno bajel
a la bocana del puerto.
Después de arriar las velas
vistióse el buen caballero
le acompaña su escudero
de mote vanidalelas.
Tocado con un sombrero
con dos plumas de faisán
cabalgaba el capitán
nube de polvo el sendero
en el cinturón puñal
al otro lado la espada
llegaron a la posada
salió al instante un zagal
- ¿desean sus señorías
que le procure aposento?
¿desean tomar asiento?
-¡vasta ya de correrías!
desmonta fiel escudero
pasemos la noche aquí
entra en la posada y di
de mi parte al posadero
que tras tan largo el camino
nos ponga bien de comer
y nos sirva de beber
dos jarras del mejor vino.
A la mesa se sentaron
tras colgar en un perchero
espada, capa y sombrero.
Después de cenar hablaron
con la joven del mesón
buscaba brazo y espada
que vengase su traición
y también ser consolada
de abstención tan prolongada.
Mentisol era su nombre
Y desposó con un hombre
que despreciando su amor
dejó huérfano su honor
huyendo por la ventana
loco por una gitana.
-¡ Decidme presto quien es!
¿ vive quizá en esta villa?
-es un truhán de Sevilla
y yo me rendí a sus pies
destrozo mi juventud
y me dejó abandonada
cuando estaba embarazada
a punto de dar a luz.
-¡Vive Dios! Que habrá venganza
ahora que yo estoy aquí
renovad vuestra esperanza
y tened confianza en mí
-jamás vi tal cortesía
tan apuesto y tan galán
yo quiero a este capitán
dentro de la alcoba mía
-¿cuánto ha, que sucedió
lo que acabáis de contar?
-han debido de pasar
desde que el adiós me dio
al menos veinte años ya
-pardiez que estoy contrariado
entonces ¿qué mas os da
de quien esté enamorado?
tenéis juventud y hacienda
sois bella e inteligente
tendréis algún pretendiente
que a vuestro amor le convenga
-sabed gentil caballero
que es el mismo mesonero
un verdadero demonio
quien me pide en matrimonio
y esta rendido a mis pies
un caballero italiano
un notable castellano
y un chulito cordobés
¿quererme a carta cabal?
uno, en la ciudad condal
mas escuchad sin enojos
desde que os vieron mis ojos
a todos les dije adiós
y no hay mas hombre que vos.
-Tened cuidado señor
esta joven damisela
tiene encima mas escuela
que un santo predicador
vayamos a descansar
no vea en esto reproche
mas es cerrada la noche
y habremos de madrugar
- pues tenéis razón, adiós
que durmáis bien bella dama
-mejor durmiera con vos
acostados en mi cama.
Justo al despuntar el día
se pusieron en camino
en un viejo pergamino
escribió una poesía
a la dama del mesón
abriendo su corazón
el capitán le decía
Ayer después de cenar
me cautivaste morena
con perfumes de azahar
ahora sufro la condena
de no contemplar tus ojos
no besar tus labios rojos
y tenerme que marchar.
Al leer el manuscrito
la dama de la posada
quedó tan desconsolada
que ahogando en su pecho un grito
llamó al capitán, maldito
mas tarde quiso gritar
pero se puso a llorar.
Cabalgaron sin cesar
y apareció de repente
la pétrea imagen de un puente
que tuvieron que cruzar.
Córdoba estaba allí
con sus erguidas almenas
y sus mujeres morenas
con los ojos de rubí
una, los trajo hasta aquí
una dama adinerada
que tenía secuestrada
un descendiente abasí.
Viniendo de Malta hicieron
en Túnez breve parada
y en el puerto conocieron
a un oficial de la armada
cautivo del moro infiel
cerraron trato con él
y ellos se comprometieron
a liberar a su amada
así que se despidieron
dejando al cautivo allí
después vinieron aquí
a cumplir con lo pactado
así es como habían llegado
a la meca andalusí.
Cómo lograron burlar
tan estrecha vigilancia
cómo una vez en la estancia
se pusieron a escuchar
y como cuando escucharon
a la vez se preguntaron
¿qué hacemos aquí los dos?
es muy triste de contar
pues que vieron ¡vive Dios!
que la dama en el lugar
estaba mas que encantada
y nada hacía pensar
que estuviera secuestrada.
Era lo que parecía
al más torpe observador
una lujuriosa orgía
en su máximo esplendor.
Disfrutaba la cristiana
despanzurrada en el lecho
cuando observó que al acecho
allá, junto a la ventana
dos intrusos la miraban
y al parecer la invitaban
a salir de aquel lugar
mas tarde fueron a dar
los tres a una misma pieza
y allí el capitán empieza
a explicar con impaciencia
la causa de su presencia
era llegada la hora
de su inmediata evasión.
Conminóles la señora
sin dar mas explicación
a esperar en el jardín
permaneciendo escondidos.
Allí fueron recibidos
por el tirano delfín
rodeado de soldados
que se mostró agradecido
por los servicios prestados
entraron en dura liza
vendieron cara su piel
les dieron una paliza
amarga como la hiel
y por la puerta salieron
y por la calle rodaron
a la dama maldijeron
de su suerte renegaron
-vayámonos capitán
mañana será otro día
no vi mujer más arpía
ni tan malvado sultán.
Partieron al día siguiente
les sorprendió la mañana
cruzando de nuevo el puente
de la ciudad musulmana.
-Volvámonos a Granada
cabalguemos sin parar
que no quiero retardar
el encuentro con mi amada.
Reverberaba el paisaje
bajo el astro justiciero
un tenebroso oleaje
de fuego sobre el sendero.
Por las extensas llanuras
solo se ven dos figuras
flotando en el horizonte.
Cuando el sol ya se apagaba
huyendo detrás del monte
de rojo el cielo pintaba
y franco paso dejaba
a la luna blanquecina
y un aire fresco soplaba
de la sierra granadina.
Un poco más tarde vieron
a lo lejos perfilada
la casa tan anhelada
y hacia allí los dos corrieron
pletóricos de alegría
quemando así la energía
escasa que les quedaba.
El capitán esperaba
estar pronto con su amor
para aliviar su dolor.
Pero en una encrucijada
cayeron en la celada
de un grupo de bandoleros
les quitaron los dineros
las ropas y las monturas
fueron sin cabalgaduras
y menguados de equipaje
hasta el final de su viaje.
Así la noche han pasado
tumbados en el pajar
por no poder sufragar
un jergón mas adecuado.
También les dieron razón
de la dama del mesón
huyó al día siguiente
con un nuevo pretendiente.
Partieron desconsolados
cuando despuntaba el día
en dos pollinos prestados
a la costa de Almería
le decía el escudero
al caballero tristón
-venga furia de tritón
riñamos con beréberes
o el gigante Polifemo
pero no seáis tan memo
de mediar por las mujeres.
-cierto es, vanidalelas
¡deprisa, izad las velas
hagámonos a la mar
y todo el mundo a cantar
¡Que es mi barco mi tesoro
que es mi dios la libertad
mi ley la furia y el viento
mi única patria la mar!.
Re: Cierto capitan Jaajajaja ¡Válgame el Cielo! alguna de salvará, no?
Gracias Childe. No me fui con la sonrisa a la cama, pero me he despertado con ella y eso es síntoma de que está será un buen día.
Un besazo
Ana Clavero
© Ana Clavero y Marina Azul. Reservados todos los derechos
Nuestro corazón tiene la edad de aquello que ama
Marcadores