![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() Francisco Iván Pazualdo |
Entro por última vez al foro: 19-mar-2010 15:46
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Estanque de soledades
Estanque de soledades, derribando retamas esta
la que tanto luce de afrentosa por esa mi careta abnegada,
es que mi atisbo temerario se acartona en las migas
de mi ruego último… Y no te he escuchado decir,
que has regresado, que me quieres la vida devolver
¡Oh! Dulce y asesino consuelo.
Estanque, al corazón mío azorado bordaste
de anarquía, que en mi alforja guardo mi propia carroza
para que me lleve...
Estanque de soledades, derribando retamas esta
la que tanto luce de afrentosa por esa mi careta abnegada,
es que mi atisbo temerario se acartona en las migas
de mi ruego último… Y no te he escuchado decir,
que has regresado, que me quieres la vida devolver
¡Oh! Dulce y asesino consuelo.
Estanque, al corazón mío azorado bordaste
de anarquía, que en mi alforja guardo mi propia carroza
para que me lleve...
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Ufana cascada
Ufana cascada, tu pubis de almíbar sonrosado
por el jaspe medieval de la tarde que tiembla
en su condena de caer, de esconderse detrás
de las montañas ensoñadoras, que se repliegan
en invierno para parecer marfiles… Caes como tesoro
a mis ojos que te empuñan, pájaro de oro gigante,
te vuelves el sol lisonjero como idilio mío.
Se tuercen los abandonos quiméricos, hace mucho
que te existo, que me existes,...
Ufana cascada, tu pubis de almíbar sonrosado
por el jaspe medieval de la tarde que tiembla
en su condena de caer, de esconderse detrás
de las montañas ensoñadoras, que se repliegan
en invierno para parecer marfiles… Caes como tesoro
a mis ojos que te empuñan, pájaro de oro gigante,
te vuelves el sol lisonjero como idilio mío.
Se tuercen los abandonos quiméricos, hace mucho
que te existo, que me existes,...
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La celestina
La trigueña celestina como campánula sonora,
almidonada la amorosa de su alma que a veces se hace mía
y del aire juglaresco que dobla a aquel álamo blanquecino
que juega con el espíritu menudo de tu piel silenciosa,
y yo me envuelvo entre el páramo y la gala de tu cuerpo,
muchas veces soy pergamino, te persigo como se persiguen
los semblantes de los sigilosos, mis brazos se estiran
como el cuello de las iglesias hasta...
La trigueña celestina como campánula sonora,
almidonada la amorosa de su alma que a veces se hace mía
y del aire juglaresco que dobla a aquel álamo blanquecino
que juega con el espíritu menudo de tu piel silenciosa,
y yo me envuelvo entre el páramo y la gala de tu cuerpo,
muchas veces soy pergamino, te persigo como se persiguen
los semblantes de los sigilosos, mis brazos se estiran
como el cuello de las iglesias hasta...
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Te traigo jacintos
Amor, amatista, te traigo jacintos a ti, fina comunión
con el florido atuendo albino
de la mágica luna, concebiste pues la venia
del suspiro diáfano e inmenso
que se quedara para siempre atrapado en mí,
como una carta das cabida a que se escriba
una caricia en tu mejilla…
Donde he de recoger el arrullo alegre.
Quédate quieta Natalia, que tienes una mariposa
en tu cabello de avena, que luces avasalladoramente...
Amor, amatista, te traigo jacintos a ti, fina comunión
con el florido atuendo albino
de la mágica luna, concebiste pues la venia
del suspiro diáfano e inmenso
que se quedara para siempre atrapado en mí,
como una carta das cabida a que se escriba
una caricia en tu mejilla…
Donde he de recoger el arrullo alegre.
Quédate quieta Natalia, que tienes una mariposa
en tu cabello de avena, que luces avasalladoramente...
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Sin ti, que albergaras con palmares
al clavel sereno en las sienes
del destino, que te posaras a veces
en lo denotativo de la luna fina.
¡Ah! Eres tu, toda mi tristeza,
la tarde ya no me acoge
con sus brazos reminiscentes
¿Cuando se te acabo el amor,
Y te fuiste de frente
con tu artero orgullo de bronce?
E hiciste añicos al que parecía un cándido porvenir.
Sin ti, fontana que se dispuso a ser blasona...
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