Poema titulado El leñador envidioso en la sección Prosa: Infantiles , de la categoría MUNDO PROSA: Relatos, ensayos, cuentos...; El leñador envidioso
Un cierto día, iba un leñador, como de costumbre a buscar leña al bosque.
Algo le llamó ...
El leñador envidioso Un cierto día, iba un leñador, como de costumbre a buscar leña al bosque. Algo le llamó la atención en el suelo, y al mirar, exclamó: ¡Qué horror! -casi piso a una horrible oruga, que además de fea, se pasa el día arrastrando su barriga. Y continuó su camino sin darle más importancia. Al poco tiempo, volvió a pasar por el mismo lugar, y enfrente de sus narices, en una rama, una preciosa mariposa secaba sus alas, ya que acababa de salir de su capullo o crisálida. El leñador al verla dijo: ¡Oh! Qué bonita es, y en eso, la mariposa echó a volar dando vueltas a su alrededor. El pobre hombre aturdido, balbuceó con entusiasmo: ¡Qué suerte! –ser tan bonita y encima poder volar…-Como me gustaría ser igual que ella y poder ir volando a mi casa para dar envidia a todo el mundo… En ese mismo instante, de repente, noto un toque frio en el hombro y una voz como un susurro que le dijo: “Así sea”- y quedó convertido al instante en un feo y rechoncho gusano peludo, que cabizbajo comenzó a arrastrarse… La mariposa al verle tan apenado, queriendo darle ánimos, le dijo: Hermanito, no desesperes y come mucha clorofila, ya que es del mismo color que tu esperanza de volar como yo algún día, para no arrastrar la panza…
“Moraleja” El que con envidia desea lo que no tiene, puede que además le venga lo que no espera. “Siendo la cara y cruz de la misma moneda”
Jajaj, una enseñanza comica para los niños , te lo subo porque vale la pena . Estrellitas y un abrazo cariñoso.
por V.F.I.
El leñador envidioso Un cierto día, iba un leñador, como de costumbre a buscar leña al bosque. Algo le llamó la atención en el suelo, y al mirar, exclamó: ¡Qué horror! -casi piso a una horrible oruga, que además de fea, se pasa el día arrastrando su barriga. Y continuó su camino sin darle más importancia. Al poco tiempo, volvió a pasar por el mismo lugar, y enfrente de sus narices, en una rama, una preciosa mariposa secaba sus alas, ya que acababa de salir de su capullo o crisálida. El leñador al verla dijo: ¡Oh! Qué bonita es, y en eso, la mariposa echó a volar dando vueltas a su alrededor. El pobre hombre aturdido, balbuceó con entusiasmo: ¡Qué suerte! –ser tan bonita y encima poder volar…-Como me gustaría ser igual que ella y poder ir volando a mi casa para dar envidia a todo el mundo… En ese mismo instante, de repente, noto un toque frio en el hombro y una voz como un susurro que le dijo: “Así sea”- y quedó convertido al instante en un feo y rechoncho gusano peludo, que cabizbajo comenzó a arrastrarse… La mariposa al verle tan apenado, queriendo darle ánimos, le dijo: Hermanito, no desesperes y come mucha clorofila, ya que es del mismo color que tu esperanza de volar como yo algún día, para no arrastrar la panza…
“Moraleja” El que con envidia desea lo que no tiene, puede que además le venga lo que no espera. “Siendo la cara y cruz de la misma moneda”
Lo mejor que podemos hacer
en favor de quienes nos aman es seguir siendo felices. Alain (1868-1951) Filósofo y ensayista francés.
El leñador envidioso Un cierto día, iba un leñador, como de costumbre a buscar leña al bosque. Algo le llamó la atención en el suelo, y al mirar, exclamó: ¡Qué horror! -casi piso a una horrible oruga, que además de fea, se pasa el día arrastrando su barriga. Y continuó su camino sin darle más importancia. Al poco tiempo, volvió a pasar por el mismo lugar, y enfrente de sus narices, en una rama, una preciosa mariposa secaba sus alas, ya que acababa de salir de su capullo o crisálida. El leñador al verla dijo: ¡Oh! Qué bonita es, y en eso, la mariposa echó a volar dando vueltas a su alrededor. El pobre hombre aturdido, balbuceó con entusiasmo: ¡Qué suerte! –ser tan bonita y encima poder volar…-Como me gustaría ser igual que ella y poder ir volando a mi casa para dar envidia a todo el mundo… En ese mismo instante, de repente, noto un toque frio en el hombro y una voz como un susurro que le dijo: “Así sea”- y quedó convertido al instante en un feo y rechoncho gusano peludo, que cabizbajo comenzó a arrastrarse… La mariposa al verle tan apenado, queriendo darle ánimos, le dijo: Hermanito, no desesperes y come mucha clorofila, ya que es del mismo color que tu esperanza de volar como yo algún día, para no arrastrar la panza…
“Moraleja” El que con envidia desea lo que no tiene, puede que además le venga lo que no espera. “Siendo la cara y cruz de la misma moneda”
amor, para nada envidio, a ese lenador, te envidio a ti (tantito) que tienes una manera tan peculiar de contar las cosas, pedazo de cielo, que estoy segura que el lenador, te envidiaria, te dejo un beso mi dulce de leche y mi cielo para tu cielo, para que haya mas estrellas en ellos, te arropo con mi amor un beso
Buena fábula, digna de Esopo o Samaniego. Precisamente, estos días, estoy leyendo con mi hijo pequeño fábulas de estos autores, y cuando le lea ésta, le diré que es una del mismo libro. Ni lo notará. Un placer leerlo. Abrazos y estrellas para tí y tus letras, Estrella.
amor, para nada envidio, a ese lenador, te envidio a ti (tantito) que tienes una manera tan peculiar de contar las cosas, pedazo de cielo, que estoy segura que el lenador, te envidiaria, te dejo un beso mi dulce de leche y mi cielo para tu cielo, para que haya mas estrellas en ellos, te arropo con mi amor un beso
No me envidies hermanita, ya sabes que todo lo mio es tuyo y lo tuyo y lo mio tan solo es de Dios. Dios nos hizo el jardin, el creo las flores, el las hace abrirse para estimular nuestros amores. Nosotros tan solo deberiamos ser enamorados testigos, pero agradecidos...
Gracias bomboncito te saboreo como un caramelo, pero te dejo para luego, porque me gustasssssssssssssss, que me rechupo los dedos...
Un beso lleno de mi.
Vidal
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